Capítulo 7 - Personas desagradables (En edición)

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La luz aquella había dejado de brillar a mi parecer, pues me había acostumbrado. De todas formas no era placentero. Lo único que veía entre tanto blanco era los ojos del dueño de esa voz.

Control, me repetí en la mente. El control de la situación logrará que lleves todo con calma.

- ¿Qué sucede aquí?- fue lo que logré decir corriendo mi mirada de sus ojos.

- Celia, ¿por qué no me dijiste que Lidia estaba aquí?- Dorothy parecía molesta con mamá.

- ¡Sorpresa!- chilló mi madre algo incómoda-, pensaba hacer una sorpresa, pero Lidia no sabe leer textos.

Pestañando varias veces observé los distintos rostros en la habitación, tanto los conocidos como no.

- ¿Podrían quitar la luz de mi cara, por favor?

Las personas de gris y negro quitaron la tan potente luz de mi rostro y pude ver con claridad. Eran efectivamente en total seis desconocidos. William estaba parado allí, como si nada.

- William, ¿quién es ella?- preguntó el de traje.

- Puedo hablar por mi misma, señor- al parecer a William le habían comido la lengua los ratones-. Soy Lidia Moore.

Caminé a paso decidido hasta el hombre y ofrecí mi mano para que la estrechara. El hombre al comienzo me miró como si estuviera bromeando o jugando, pero mi mirada dura le dió a entender que no era ninguna broma.

Algo confundido estrechó mi fuerte agarre, pues no era ninguna debilucha. Y mucho menos cuando estrecho manos, mi padre me había dicho que toda persona respetable tenía un fuerte agarre.

Enseguida después de saludar al hombre abracé a Dorothy, pues es mi madrina y no la veo hace años. Esta me apretujó al igual que hacía hace tanto... tal vez las cosas no habían cambiado tanto...

- Oh, Lidia- murmuró aún abrazándome-, hace tanto que no te veo.

Luego de que esta decidiera soltarme, besé la mejilla de mi madre y le dije: "Buen día".

Extrañando más aún al hombre de traje extreché la mano con cada uno de los hombres vestidos de negro. Y resulta que entre todas las caras desconocidas, si conocía dos de ellas, Zack y Jake, el que tenía cabellera y el calvo, los guarda espaldas.

Cuando fue el turno de saludar a William, fue una de las cosas más extrañas que hice en la vida. Nunca lo había saludado así, con tanta distancia.

De niños siempre nos abrazábamos al vernos... Eramos tan unidos.

Mi mejilla rosó con su mejilla, e hice un sonido de beso. Este fue solo un roce, pero revivió más de mil sensaciones de aquel momento... experimentado y vivido por ambos.

- Hola William- murmuré.

- ¿Pero quién es ella?- volvió a decir el de traje.

- Ya le dije, señor- intenté comportarme con el mayor respeto que disponía-. Soy Lidia Moore, hija de Celia Moore.

- Pero William te llamo Molly...

- Es una larga historia, pero mi nombre es Lidia.

- ¿Así que usted y William tuvieron una relación?

Ambos observamos al hombre de traje como si este leyera mentes o algo por el estilo, pero logré controlarme y respondí:

- ¿A que se refiere?

- A que, si ustedes se colocaron apodos, debieron ser amigos de pequeños...- dijo obvio el hombre.

- Lo fuimos- asentí con voz firme y derecha.

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