capitulo 3

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_Lunes 23 de Diciembre

Querido Carlos:

No creo que fuese la única persona a la que le contabas tus andanzas. Esmeralda también sabe mucho.

No te voy a negar tus ideas solo te voy a decir un consejo como amiga, si lo quieres aceptar claro: fíjate en la gente de tu alrededor, ¿de verdad crees que con esas ideas tan estrambóticas vas a ir a algún lado?, no lo creo y sabes que no suelo fallar en esos juicios.

Yo no me meteré más con Esmeralda con la condición de que dejes de meterte con las decisiones de tu hermana y de tu madre, estamos en el siglo XXI la mujer es un ser independiente del hombre, no nos hace falta vuestra protección. Te recuerdo que yo soy un ejemplo de independencia, cuantas veces he necesitado de un hombre para sentirme segura o para hacer algo, cuantas.

Mis ideas no cambian tus ojos siguen siendo los más bonitos que he conocido, y tu forma de pensar la más extraña, pasas del blanco al negro en menos de un segundo. Eso me sigue gustando, pero lo que más me gustaba de ti y que ahora echo en falta era tu capacidad de darte cuenta de los errores de los demás y de los tuyos propios  y la facilidad con la que les ponías arreglo. Eso lo echo muchísimo de menos.

De mí que quieres que te diga seguro que ya sabes lo que pasa por mi cabeza eras tú el que sabía lo que pensaba antes de saberlo yo misma. No puedo conciliar el sueño por la noche, no puedo comer, no me atrevo a salir, me duelen todas las noticias relacionadas contigo, me quedo mirando al infinito cuando cuido de tu hermana pequeña, no puedo decir más de dos palabras seguidas si hablo de ti, se me hace un nudo en la garganta y en el estómago de pensar siquiera en decir todo lo que te escribo. Las cartas son el único medio que me queda de hablar de ti sin desplomarme. Lo siento de verdad que lo siento muchísimo.

Esperare a hacer un juicio cuando sepa la historia de tu puño y letra, que sepas que voy a contrastar toda la información que me des.

Esmeralda no es la única que te quiere y te entiende, tenlo en cuenta.

No puedo disfrutar de la libertad mientras tú estés encerrado.

Besos, espero con ansia tu respuesta

María

P.D.: Cuéntame lo que pasó la noche de la detención, lo que ocurrió de verdad. He conseguido que nadie lea tus cartas ni las mías.  

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