Buenas!! Siento mucho no haber subido capítulo ayer, pero unas circunstancias personales me lo impidieron. Así que aquí os lo dejo, que más vale tarde que nunca, ¿no? :P Espero que lo disfrutéis <3

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CAPÍTULO 9

-Creo que deberíamos volver ya a palacio.-sugirió Argus, distante. Llevaban como quince minutos sobre aquel estúpido tejado, y estaba aterido de frío. Pero, cómo no, su hermana se alzaba junto a él, seria y orgullosa como ninguna, inmune al frío y sin prestar atención a las tiritonas de Argus.

Gudrun continuaba observando como la princesa Anna se perdía entre el gentío y la distancia, corriendo en pos del vendedor de hielo, el tal Kristoff. Argus no comprendía por qué su hermana estaba ahora tan pendiente de Anna, cuando su objetivo siempre había sido Elsa.

-Aguarda un momento.-contestó Gudrun entonces, sin mirarle.

-¿Has podido oír lo que le ha dicho al chico?

-Perfectamente. Parece que la chica no es tan tonta como creíamos en un principio y tiene una idea bastante aproximada de lo que estamos haciendo con la reina.

-Entonces, ¿quieres que la seduzca a ella también o...?-le preguntó sarcásticamente, sin poder contenerse. Gudrun le devolvió una mirada de reojo, aunque no parecía enfadada.

-La princesa Anna está perdidamente enamorada de ese muchacho.-dijo ella, señalando a Kristoff, que apenas era ya una figura diminuta entre la gente, con el mentón-Tus bonitos ojos marrones no funcionarán con ella, por desgracia. Así que limítate a encargarte de Elsa, hermano, y yo me ocuparé de Anna.

-¿Vas a seducir a Anna? Lo siento mucho, Gudrun, pero no creo que a ella le vaya ese...

-Deja de decir sandeces, lobo inútil.-escupió Gudrun, con desprecio-Habrá que eliminarla si supone una molestia demasiado grande.

Argus asintió, sin sorprenderse.

-Y supongo que querrás que la elimine yo, ¿no?

<<Claro que quiere que la mates tú, aunque diga que se encargará ella. Nunca se manchará las manos teniendo a alguien que le haga el trabajo sucio>>

-Tranquilo, hermano.-contestó la chica, con una leve risa-Aún es pronto para derramar sangre. Por ahora, vamos a volver a palacio, y tú te quedarás haciendo tu trabajo con la reina Elsa.

-Va a parecerle un poco extraño que yo pase más tiempo con ella que tú, que eres la que se supone que necesita "ayuda"-remarcó sus últimas palabras, con sarcasmo.

Gudrun hizo un gesto con la mano, restándole importancia al asunto y sin hacer caso al sarcasmo en la voz de su hermano.

-No se dará cuenta de nada. El hechizo que le he lanzado la mantiene en un estado de aturdimiento. Ni siquiera se preguntará por qué estoy indispuesta, que es la excusa que le vas a dar.

Argus se apartó el pelo de los ojos con un ligero cabeceo.

-Muy bien.-dijo-¿Y qué hago? ¿Me la llevo de cena romántica o...?

Su hermana lo miró con seriedad.

-Simplemente, mantente junto a ella. Y guarda tu ingenio para la reina, ya sabes que no te conviene andarte de bromitas conmigo.

Acentuó la intensidad de su mirada, e inmediatamente después Argus sintió como si una garra helada le oprimiese el corazón. Se llevó una mano al pecho, con un quejido.

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