Capítulo 18 - 72 horas

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Caroline cenó pensando en todas las cosas que había hablado con su amiga, a la vez que se lo contaba a su madre. Su cena, una sopa de primer plato, y merluza, de segundo, a la mayoría de sus amigos les resultaba un esfuerzo comerlo, pero a Caroline le encantaba así que se puso las botas comiendo pescado. Una vez haber terminado de disfrutar hasta el último trozo de merluza, Carolime, subió a su habitación y se puso el pijama. Más tarde, bajaba las escaleras para adentrarse en el salón. Estuvo hablando un rato con algunos amigos por chat hasta que el sueño invadió su cuerpo y fue a dormir.

- Buenas noches. -dijo Caroline a su madre mientras salía del salón-.

- Buenas noches, cariño. -contestó Evelyn.

Caroline durmió plácidamente sin despertarse ni una sola vez durante toda la noche. Cuando se despertó, el reloj marcaba las nueve menos cuarto, era tarde. Se apresuró a vestirse y a arreglarse, pero aún así iba un poco despeinada. No le dio tiempo a desayunar, solo corría por la calle, sin Kate, obviamente, se habría cansado de esperarla ante la puerta de su casa. Llegó al instituto unos quince minutos tarde, lo que implicaba un retraso en su expediente y una notificación para que la firmara su madre.

- Qué estricto. -susurró Kate a Caroline, mientras ésta se acomodaba en su asiento.

- Demasiado. -suspiró-.

Era cierto, el profesor de Química era el

maestro más estricto de la escuela, por lo cual todos los alumnos tenían un cierto respeto hacia su persona. Cuando salieron del instituto, Kate acompañó a su amiga a su casa, mientras hablaban de cosas del instituto. Se despidieron y Caroline entró a su casa. En el salón la televisión estaba encendida, un DVD se reproducía. Eran frases. Todas ellas decían: te quedan 72 horas, te quedan 72 horas. Al final del vídeo se observaba una frase diferente: un ser querido tuyo morirá, 72 horas. Caroline se asustó. Se dispuso a buscar a su madre por toda la casa, estaba preocupada, no la veía. Subió a la planta de arriba. De repente sonó el teléfono. Caroline lo cogió con rapidez.

- ¿Quién es?

- No te preocupes por saber quién soy, preocúpate por saber dónde está tu madre. -dijo una voz distorsionada-.

- ¿¡Qué!? -exclamó Caroline-.

La otra persona colgó. Caroline no paraba de dar vueltas en círculo, mordiéndose las uñas. Unas cuantas lágrimas brotaban de sus ojos como signo de preocupación. Llamó a Mathew, no sabía qué hacer y su entrenador era la única persona que le podía ayudar en momentos así, pero éste no contestaba a la llamada.

Pensó en quién podía llamar para recibir ayuda, así que optó por los chicos espías, Natalie y Mike. Llamó a la chica y habló con ella. Estaría en su casa en diez minutos.

Pasado ese tiempo, llamaron a la puerta. Caroline abrió y vio a Natalie. La abrazó, se sentía segura. Detrás de ella, vio a un chico alto, Mike, al cual también abrazó pero esta vez, con cierta timidez.

Habló con los chicos y les contó lo sucedido. A la mitad de la conversación, se escuchó el ruido de la puerta de la entrada abriéndose y más tarde el ruido que hace al cerrarla.

Los chicos miraron hacia el lugar del que provenía el ruido, sorprendidos. Se preguntaban quién podría ser. Fueron al pasillo y no vieron a nadie.

Caroline¡Lee esta historia GRATIS!