CAPÍTULO TRES.

0 0 0

Termino de comer en el bar y me quedo un rato hablando con mi tía Cristina. Dudo si contarle todo el rollo del chico de la moto, pero decido no hacerlo para no darle falsas esperanzas. Me pregunta por el avance del local y por todo un poco. Hace especial hincapié en la situación sentimental de mi padre y un escalofrío recorre mi cuerpo. No. Retumba en mi cabeza. Es una actitud infantil, lo sé, pero no consigo imaginármelo con alguien.

Decido marcharme ya a casa. Aterrizo en el portal de bruces tras haberme chocado con alguien. Me levanto, le miro y...vaya, es muy guapo. Pero salgo de mi enbobamiento cuando me suelta:

-¡Mira por dónde vas! -dice recogiendo su móvil del suelo.

-¿Perdona? Has sido tú el qje ibas mirando el móvil.

-Yo al menos tengo una excusa para habernos chocado. ¿No te ha enseñado tu mami que debes dejar salir antes de entrar?

Le echo la peor mirada que puedo y voy hacia el ascensor. Acierto a meter la llave en la cerradura al tercer intento y entro temblando por el encontronazo con el estúpido ese. Llamo a mi padre y me dice que vaya a su cuarto.

-¿Papá? ¿Por qué haces la maleta?

-Oh, mira, me tengo que ir este fin se semana a visitar a una amiga de mamá, Adela, porque...su marido ha entrado en coma tras un accidente.

-Sí, me acuerdo de ella pero, ¿por qué no voy yo también?

-Bueno, tienes que avanzar con la cafetería, lo harás bien. Bueno, ya he acabado.

Salimos al descansillo para despedirnos cuando mi padre se para en seco:

-Ah, se me olvidaba, su hijo se va a quedar a vivir un par de meses aquí, ya sabes, para que trabaje un poco y salga de Salamanca para conocer Madrid.

-¿Qué? ¿Y me quedaré sola con él estos dos días? ¡Si no le conozco! -digo mientras afirma con la cabeza.

-Vaamos, no pasará nada, es como de la familia, bueno, su madre lo es, así que como si lo fuera. Además tú harás tu vida y él la suya...pero eso sí, intégralo un poco en tu grupo de amigos -'no tengo tal grupo', pienso- y enséñale la ciudad, nada más -me da dos besos con abrazo incluido y añade- sobrevivirás y ya verás cómo te cae bien...cuando llegue... -dice mirando impaciente la puerta del ascensor cuando de repente se abre y...maldito karma, es él.

Nunca digas nunca.¡Lee esta historia GRATIS!