4. Rosie

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Esta vez no fue así, mi mente estaba totalmente en blanco. Pensé en salir un rato, tomé mi bolso y salí de mi habitación.

-Señorita puedo saber a dónde se dirige- dijo el guardia Wood -Voy a caminar un rato nada más- el guardia asintió y abrió el portón.
...

Entre a mi cafetería favorita, Rosie, -Buenas noches señorita- dijo una mesera -Hola, me da un café sin azúcar, por favor- dije sonriendo -Por supuesto, en un momento se lo traen- dio la vuelta y se fue a tomar la orden de otros clientes.

Rosie tenía grandes ventanas de madera, que dejaban ver las calles de Los Ángeles mientras algunos carros pasaban, paredes pintadas de verde oscuro, unas máquinas para jugar al fondo y mesas en el centro.

-Aquí tiene señorita- dijo poniendo el café a mi derecha -Se lo agradezco- me acomodé en la barra, y me dispuse a tomar mi café.

Sonó la campana que indicaba que alguien había entrado a la cafetería, volví a ver con curiosidad quien o en este caso quienes habían cruzado el umbral de Rosie.

Dos tipos y una chica los tres con abrigos negros, parecen hermanos, los tres se parecen bastante, y no voy a mentir, uno de ellos es bastante atractivo, alto, bronceado, se nota su estómago marcado debajo del abrigo.

Los ojos azules del tipo se cruzan con los míos por una fracción de segundo, puedo asegurar que hizo una leve sonrisa, pero quitó la mirada de inmediato, traté de no volver a verlos en su estancia en la cafetería, hice todo lo posible por concentrarme en mi café, cada trago era amargo y quemaba mi garganta.

Sentí el peso de la mirada de alguien en mí, volví a ver, era él, tenía una sonrisa perfecta y escrutaba mi cara con sus ojos, ninguno apartó la mirada, pasaron segundos y ninguno estaba dispuesto a perder.

Sus ojos eran intimidantes, con aires de superioridad, pero no me iba a
permitir ser la primera en apartar la mirada.

-Aquí tiene- dice la mesera al darle su orden, un batido de chocolate, sonreí triunfante, saqué mi celular de mi bolsillo, marcaba las ocho y cinco, tenía que irme, tenía algo de hambre y era mejor cenar en casa.
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Si están esperando la parte de misterio y drama, tengan un poco de paciencia y sigan leyendo!

Rosie en multimedia.
Bye.

Yo nací para arder.¡Lee esta historia GRATIS!