1.-Cosas de animales

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Un gran perro Golden Retriver se encontraba acostado en su cama, luego de que una familia de magntes lo adoptara luego de años (o 2 para ser mas específicos) trabajando para el ejercito como perro detector de drogas y explosivos, vivir ahora sin el ajetreo al que estaba acostumbrado, era en cierta manera raro y triste, no se quejaba de la vida en aquella mansión, al contrario, tenía una gran cama, un gigantesco patio al que podia salir siempre que quisiera, toda la comida y agua que quisiera, pero no tenía mucho que hacer allí, no tenía amigos ni compañeros, hasta que llegó un fino gato color negro con ojos gigantes color cafe demasiado lindos y un cuerpo demaciado pequeño, Steve (el gran y estoico perro Golden Retriver) se acerco con curiosidad al pequeño minino y casi pudo jurar que murió de ternura, pero toda aquella ternura desapareció cuando ese pequeño minino le dio un zarpazo en el osico

-No te me acerques sucio animal pulgoso- dijo aquel lindo gatito negro mientras erizaba su pelaje -¿Qué haces aquí?- le pregunto malhumorado

-Yo, dos nuevas personas me adoptaron, me llamo Steve- le contesto firme, tal cual lo hacía en el ejercito con nuevos compañeros

-¿María y Howard?- susurro pensativo el gato -Bien, no hay problema, me llamo Tony, un gusto-

Ese fue el inicio de su algo extraña relación, Steve detrás del compactos gatito protegiendolo y a palabras de Tony, agobiandolo, siempre haciéndole compañía, hasta que los papeles se invirtieron gracias a una perra Golden Retriver llamada Sharon que trajeron sus dueños temporalmente que le quitaba toda la atención del can, su can

-Stevieeeeeeeeee- ronroneo meloso el gatito mientras rosaba sus pelajes y lamia el osico del can llamando su atención, si Steve fuera humano seguro se encontraría sonrojada y temblando en ese momento

-¿Qué, qué sucede Tony?- pregunto feliz el can moviendo su cola de forma rápida y alegre, realmente disfrutaba de la compañía del gato

-Nada, solo quería pasar un rato con mi can preferido- respondió el gato y miro fijamente los ojos del can haciéndole saber todos sus pensamientos con esa siemple mirada

Steve solo lo miro unos segundos mas y le empezo a dar lenguetazos, era tan lindo, tan pequeño, tan suyo y consciente de eso lo marco con su aroma mientras seguía con su tarea de darle lenguetazos

-Steeeveeee, ba basta Steve, mojas mi pelaje Steve- comenzó a hablar el gatito en aullidos profundos que hacían saber se estaba divirtiendo

-¡¡Steve!!- se escucho de pronto y vio en cámara lenta como el enorme can era arrastrado unos metros lejos de el por la perra que estaría temporalmente en su casa, la cual le dirigió una mirada de superioridad -Me preguntaba si podías salir conmigo a jugar, estoy aburrida- le pidió moviendo su cola entusiasmada

Steve solo se estiro un poco intentando menguar el dolor que le proprciono el golpe de su amiga y miro a Tony pidiendo disculpas, el cual no espero ni tres segundos para darse media vuelta e ir a vagar buscando un lugar "seguro" para acicalarse y quitarse la humedad extrada

Así fueron los últimos tres meses, la pareja siendo interrumpida por esto, por lo otro, por todo hasta que por fin el egolatra gato con el enojo a todo lo que daba puso fin a todo eso declarandose en medio de una acalorada discusión con el can

-¡¡¡Pero ella..!!!-

-Ella es nuestra invitada Tony- lo interrumpió el can y casi pudo ver como aquel gato negro se ponía rojo de la ira

-¡¡Ho, claro!! ¡¡Seguro es porque te gusta maldito can!!- le reclamo mas que nada por celos

-¿¡Qué!? ¡Claro que no!- intentaba darse a entender el can mas nervioso que nada

-¡Teniéndome a mi! ¿¡Por qué te vas con ella!?- le pregunto con los celos a flor de piel, aquel perro era suyo y de nadie mas

El can estaba impresionado y de forma alegré comenzó a mover la cola de un lado a otro acercándose a su igual mas que emocionado -¿Te gusto Tony?- le pregunto feliz

-¿Qu qué? Claro que no- le respondió sintiéndose descubierto

-No me mientas Tony, te gusto- le dijo el can -Tú tambien me gustas- le dijo entusiasmado y comenzó a lamer el pelaje de su compañero

De hay, fueron inseparables, el otro no iba a ningún lugar sin su compañero hasta el día de la muerte

FIN

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