Capítulo 6

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No habían pasado ni quince minutos cuando un millón de pequeñas gotas que formaban una pequeña ola me cayeron encima empapándome a mí y a mi libro.

Me incorporé sobresaltada para encontrar al culpable, pero todo lo que había a mi alrededor era un balón flotando en mi piscina.

Mmm... ¿Qué hace un balón desconocido flotando en mi piscina?

Seguramente su impacto contra el agua era lo que me había salpicado pero, ¿de dónde narices ha salido?

Seguía mirando extrañada al balón que flotaba alejándose hasta acabar pegado al bordillo opuesto a mí cuando una cabeza asomó por la valla que separaba mi casa de la de al lado dejando ver un pelo castaño con una mecha rubia y unos ojos azules.

Bonitos ojos.

La mirada azulada de ese desconocido recorrió mi patio sin detenerse en mí y desapareció para posteriormente dar paso a un cuerpo que saltaba la valla y se colaba en mi casa. El chico aterrizó doblando las rodillas en un salto perfecto y se enderezó, era bastante alto y guapo.

Se acercó a la piscina, recuperó su balón y salió de mi jardín tan rápido como había entrado dejandome a mí básicamente flipando.

— ¿Pero qué cojones...? —susurré.

A ver, un chico que no conozco y que probablemente es mi vecino acaba de hayanar mi propiedad básicamente pasando de mi cara.

Esto da puto miedo.

Una vez procesé lo que acababa de pasar una oleada de indignación me golpeó, ¿este gilipollas quién se cree que es?

Me levanté del bordillo y subí a mi cuarto donde tiré mi libro y mis auriculares a la cama. Me vestí y aún pensando las cuatro cosas que le iba a gritar a la cara a ese imbécil, crucé la puerta principal de casa y la cerré de un portazo.

Con paso decidido me dirigí a la casa del chico y golpeé la puerta con insistencia para seguidamente cruzarme de brazos y fruncir el ceño dando golpecitos con el pie a la espera de que me abrieran.

Tras un par de gritos que parecían provenir del patio trasero se oyeron unos pasos que se acercaban a la puerta y esta se abrió mostrando a un chico sonriente, como cabeza y media más alto que yo, de unos 19 años aproximadamente, pelo y ojos castaños y que estaba en bañador. O sea sin camiseta. Y dejadme que os diga que podría ser modelo, bueno, si no lo era ya teniendo en cuenta que vive en este barrio de pijos.

— Hola... —dejó la frase en el aire ya que no sabía mi nombre.

— Ana. ¿Y tú eres? —respondí cortante y él me miró sorprendido.

— Vaya. No eres de por aquí, ¿me equivoco? —negué aún molesta y él se presentó.— Cameron Dallas. —me tendió la mano sonriente pero yo solo le fulminé con la mirada hasta que la retiró algo incómodo pero aún con una sonrisa.— Parece que alguien no está de buen humor. Eh... Pasa, supongo.

Se hizo a un lado dejándome paso. Entré y me dirigí al salón con paso firme en busca del chico de la valla pero para mi desgracia solo encontré varios pares de ojos que se posaron en mí curiosos, y ninguno era el suyo.

— ¿Qué? ¿Nunca habíais visto una chica? —solté molesta y su expresión se volvió divertida.

— Hola a tí también. —contestó un chico rubio con ojos azules sentado al lado de uno moreno, bien alto y corpulento.— ¿Cómo te llamas?

— Ana. ¿Y vosotros sois?

— ¿En serio? —arqueó las cejas el moreno previamente mencionado.

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!