🎨11: Un pequeño accidente

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-¡SON LOS GEMELOS HARRISON AL MANDO! ¡PERMISO PARA ATERRIZAR!

-Chicos... Mi auto no es una nave espacial. _dije con una sonrisa a los gemelos quienes tenían un casco y jugaban en el volante de mi auto.

-No seas aguafiestas, Russell. _ambos hicieron un puchero cuando Jack terminó de hablar.

-Tenemos una misión espacial tipo Star Wars, la rebelión cuenta con nosotros y tú auto es el Halcón Milenario _dijo Finn y yo rodé los ojos.

-Acostumbrate a su actitud de niños. _me dijo Lucy llevando el cepillo cubierto de jabón hasta el auto de Big M.

-Nunca creí que mi casa sería lavado de autos. _Hailee apareció con Jauregui y una manguera lista para ejercer su labor.

Hailee es parte de una familia adinerada, vive en una de las zonas más ricas de Boston y gracias a que su calle no es tan transcurrida, decidimos lavar nuestros autos. Era un día de bastante calor, casi podía igualarlo con los del verano.

-Quiero quitarme toda la ropa y meterme en una bañera llena de cubos de hielo. _dijo Lucy quitándose la blusa y quedando en sostén frente a todos.

-Yo te como. _dije en broma dándole una mirada pervertida.

-Yo sé que si. _me guiñó un ojo y se acercó.  -Vamos, quítate eso que tengo calor por ti.

Lucy me quitó la blusa y todos empezaron a silbar para molestarnos. Dinah gritó claro y fuerte la palabra LESBIANAS y las pocas personas que pasaban por ahí se nos quedaron viendo. Lucy y yo jugábamos de ese modo casi siempre, no quería decir que me gustara o que yo le gustara, la castaña nos dejó muy claro que está colada por alguien. Aún no quiere decir nombres.

En cuestión de minutos, todos ya nos habíamos quitado las camisetas (los gemelos se quedaron con sus cascos) y entonces empezamos la tarea de lavar los autos.

-¡Hailee! _exclamó Lauren mirando a la chica. -Tienes una mancha.

-¿Qué? ¿Dónde? _preguntó la chica algo confundida.

-Allí, mira. _Jauregui abrió la manguera y mojó totalmente a Hailee.

Todos abrimos la boca con sorpresa antes de echarnos a reír fuertemente.

-¡VAS A MORIR, JAUREGUI! _gritó la enojada chica tomando una cubeta de agua mientras perseguía a la chica de ojos verdes.

-¡NOOOOOOOOOOOOO! _gritó Lauren cuando Hailee lanzó el agua de la cubeta, pero hizo un mal cálculo y terminó cayéndole a Lucy.

La castaña escupió el agua y con una mirada de ira, entró a su casa y unos minutos más tarde, salió con pistolas de agua con las que empezó a perseguir a las otras dos chicas.

Dinah, los gemelos y yo nos encogí los de hombros antes de tomar más pistolas, la manguera y las cubetas de agua para unirnos a la persecución. Corrimos por todo el vecindario sin camisetas, pistolas de agua y cubetas empapándonos por completo. En una de tantas carreras, tuve un resbalón en mitad de la calle justo cuando un auto pasaba, lo que provocó que me llevara unos cuantos metros hasta dejarme caer en el suelo con un terrible dolor de cabeza. Unos minutos después, caí desmayada.

(...)

-La próxima vez, tengan más cuidado cuando vayan a jugar, niños. _escuché la voz de una mujer mientras fruncía levemente el ceño aún con los ojos cerrados.

Mi cabeza me dolía mucho y fruncir el ceño provocó que me doliera aún más.

-Chicos, ya está despertando. _reconocí la voz de Lauren y al abrir lentamente mis ojos, puede distinguir las miradas de mis amigos y una mujer.

Había mucha luz, así que tuve que obligarme a cerrar los ojos un momento más antes de dejarlos acostumbrar. Volví a abrir mis ojos e intenté levantarme, pero un pinchazo de dolor en mi cabeza me hizo sacar un pequeño quejido.

-Con cuidado, ______. Te diste un buen golpe. _habló la mujer con una pequeña sonrisa.

Tenía el cabello castaño claro con unas cuantas canas asomándose en su raíz, unos lindos ojos color miel cubiertos por unos pequeños lentes.

-¿Qué pasó? _fue lo primero que dije escuchando lo rasposa que había salido mi voz.

-Te arrolló un auto. _contestaron los gemelos encogiéndose de hombros.

-Específicamente el mío. _agregó la señora aún con su sonrisa presente. -En mi defensa, apareciste de la nada.

-Milagrosamente la señora Estrabao, es doctora. _dijo Dinah mirando a la mujer.

-Oh por favor, chicos. Díganme Sinú. _pidió la mujer mientras yo me levantaba de aquel cómodo sillón. -¿Cómo te sientes, ______?

-Como si me hubiera arrollado un auto. _bromeé sacándole una pequeña risa a todos. -Tengo un pequeño dolor de cabeza, es todo.

-Eso se te pasará con la cena, la cocinera preparó una delicia y mis hijas no tardan en llegar.

-No queremos incomodar. _dijo Lucy algo apenada y todos asentimos de acuerdo con ella.

-Patrañas, se quedan a cenar y punto. _respondió Sinú con un tono serio. -Además, así me ayudan a no extrañar tanto a mi esposo que está en un viaje de negocios.

Sinú sentenció sin dejarnos decir ni una palabra de reproche. Los chicos fueron al comedor a hablar con ella y yo me permití admirar la sala de esa hermosa casa. Seguía sentada en el mueble más largo y justo frente a mi había una pantalla plana, un par de cuadros, jarrones, fotografías donde aparecía Camila Cabello, una PS4...

¡¿FOTOGRAFÍAS DÓNDE APARECÍA CAMILA CABELLO?!

Me levanté de un salto del sillón y tuve un pequeño mareo al hacer esta acción, pero ya era tarde, la puerta se abrió y una muy sonriente Camila entraba al lado de una pequeña, no tan pequeña niña.

Al verme su sonrisa desapareció y abrió ligeramente su boca.

-¡Tú! _dijimos las dos a la vez. -¡¿Qué haces aquí?! _repetimos al unísono.

Ya parecíamos Jack y Finn.

-Vivo aquí. _la chica se cruzó de brazos.

-Tu madre me atropelló. _también me crucé de brazos y la miré frunciendo el ceño.

-¿Qué son eso gritos? _Sinú apareció con los chicos detrás de ella y todos mostraron un rostro de total sorpresa al ver a la chica que teníamos en frente.

-¿Qué hacen ellos aquí? _preguntó Camila frunciendo el ceño.

-No seas grosera Karla Camila. _le riñó Sinú colocando sus brazos en su cintura. -Ellos son amigos de ______ a quien accidentalmente atropellé mientras llegaba del trabajo. ¿Cuál es tu problema?

-Mi problema, madre, es que trajiste a la destrucción de Branckford a mi casa. _dijo subiendo de muy mal humor las escaleras que, supongo, van hasta su habitación.

Todos nos quedamos en silencio escuchando como la niña rebelde cerraba de un portazo la puerta, después escuchamos una pequeña tos fingida y miramos a la niña que seguía parada.

-Yo soy Sofi. _sonrió.





London (CAMILA CABELLO Y TÚ) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora