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08/04/1998.




Al día siguiente, Steve volvió a ir a la cafetería.

Se sentó en la misma mesa en la que comenzó a sentarse hace dos días y buscó con la mirada a Tony, pero no lo encontró.

«Tal vez esté en el baño, o en la cocina.» —pensó.

Siguió esperando impaciente, mirando hacia todos lados, en busca del moreno. Ya habían pasado dos minutos, y no habían rastros de él. Hasta que una voz lo sacó de sus pensamientos.

—Bienvenido a Taylor's Coffee. ¿Qué desea ordenar?

Alzó la mirada y se encontró con un chico. No era él, no era Tony, y eso lo desilusionó mucho. Pudo leer que se llamaba Stephen, pero eso no le interesó. ¿Dónde estaría Tony? ¿Acaso faltó hoy? ¿Le habrá pasado algo? Todas esas preguntas pasaban por su mente, y un pequeño temor inundó su corazón, estrujándolo.

Rogers leyó lo primero que encontró en el menú y lo pidió; una hamburguesa, junto a un jugo de naranja.

—¿Solo eso? —preguntó aquel chico, casi de mala forma. Eso le desagradó a Steve. Tony jamás se portaría así.

—Sí, gracias. —le sonrió amablemente, olvidando lo dicho anteriormente. Mientras jugaba pensativo con las mangas de su chaqueta— ¡oh, espere! —alzó la voz al ver que el chico se alejaba. Pensó si estaría bien lo que diría a continuación— había un chico aquí... Tony. Él... —comenzó a hablar, pero luego fue interrumpido por la voz del contrario.

—¿Tony? Ah, ese niño estúpido. —bufó mientras rodaba los ojos, mostrando en vez de confusión por la pregunta de Steve, asco o repulsión. Rogers frunció el ceño al escuchar a aquel chico hablar así de Tony— ayer pidió el día libre, al parecer un amigo suyo murió. Pero aún así ayer vino a trabajar, ¿Quién lo entiende?

«Yo le entiendo... » —pensó al recordar a su amigo Bucky, quien murió hace unas semanas atrás. Realmente lo extrañaba. Si aún estuviera aquí, le estaría contando todo sobre Tony.

Cómo sea, creo que hoy se realizaría el funeral, o algo así escuché. Realmente no me importa. —Steve siguió mirando con cierto desprecio hacia el otro sujeto, que sostenía la libreta con cierta gracia— ¿Por qué lo preguntas?

—Simplemente me pareció un chico agradable, me cayó bien. No sabía lo de su amigo. —respondió pensando en cómo se habrá sentido Tony ayer, sobretodo por haber tenido que trabajar también, y soportar todo ese peso.

El chico de nombre Stephen asintió con indiferencia y se retiró con la orden de Rogers. Dejándolo solo otra vez, mientras pensaba en cómo estaría él ahora.

Aunque no lo conociera casi nada, porque así era, lo único que sabía de él era su nombre, y que tenía un amigo que falleció. Aún después de todo eso, Steve quiso estar con Tony.

Ese día, Steve no pidió el café que tanto 'adoraba'.

coffee. ↺ stony/au.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora