-¿Qué haréis con la fábrica? - pregunto.

-Ni idea, tengo que hablar con Walker. Lo más seguro que la derrumbemos. Todo está en sus manos.-Aguanto la respiración mientras rezo para que ese tal Walker no quiera tirarla al suelo

-¿Quién es Walker?- la pregunta se me escapa.

-Fue mi mejor amigo en el instituto. Pero ahora está trabajando en Chersmille aunque pronto volverá a Fairwood. Bueno, no sé porque te aburro con mis problemas- sonríe y yo le dedico una sonrisa falsa. Alguien toca la puerta y la cabeza de mamá se asoma.

-La comida ya está. - papá sonríe y se levanta yo hago lo mismo y arrastro mis pies lentamente hasta la mesa, me siento.

Como lentamente, metida en mis pensamientos mientras mis padres hablan.

Entonces se me ocurre algo, todos los de aquí son unos asesinos. Y aunque me cueste admitirlo, mi padre también podría serlo.

-¿Papa has matado nunca a nadie? - ni tan solo pretendía decirlo, no sé cuando he abierto la boca pero la pregunta está en el aire flotando. Mi madre se atraganta y me dedica una mirada severa que dice: "Ese no es un tema de conversación que tratar en la mesa" Pero mi padre al principio me mira sorprendido pero luego sonríe.

-Nunca he tenido que hacerlo, y doy gracias a Dios por eso.- me dedica una sonrisa tan cálida que le creo.

-¿Alguna vez has tenido que ordenar a alguien qué lo hiciera? - pregunto.

-No he tenido nunca que ordenarlo, los soldados saben lo que tienen que hacer. Así que no.- la sonrisa vuelve a su cara, mientras se lleva el tenedor a la boca. Asiento. Al menos mi padre no es un asesino -¿A que viene todo esto? - pregunta él.

-Nada, tenia curiosidad.- me obligo a sonreír.

Él me sonríe de vuelta.

*****

Llego en el muro de la fábrica, pero cuando voy a saltar el muro aparece un soldado. Me quedo muy quieta, sin saber que hacer.

-¡Eh! - grita él, se acerca a mi. Cuando lo tengo cerca veo el fusil que lleva en la mano, va vestido como todos los soldados, tiene los ojos de un color azul cielo y el pelo de un marrón muy oscuro. Tendrá la misma edad de mi padre. Lleva una identificación donde pone su nombre.

C.Walker.

¡Él es el famoso Walker!

-¿Qué haces aquí?- pregunta.

-Yo... estoy con unos amigos, estamos jugando al escondite y buscaba un sito donde esconderme.- quiero darme una patada en la cara. Vaya excusa ¿Qué chica de diecisiete años aún juega al escondite?

Él me mira un rato pero al final sonríe.

-Bueno, pero aquí no puedes estar.- me dice. Asiento y doy media vuelta dispuesta a irme. Espero que no vea el temblor de mis manos. -Espera.- dice, me doy la vuelta asustada. -¿Eres la hija de Jonathan? -Pregunta, yo asiento.

Él sonríe.- Vaya, Noelia Cooper. Tu padre habla mucho de ti.- me sonríe.

-Sí, igual he oído hablar de ti. Mi padre dice que te toca decidir que hacer con esta vieja fábrica.- ya que estoy, pienso averiguar que piensa hacer con la fábrica. Él asiente.

-Sí, me han dejado todo el marrón a mí.- se ríe yo sonrío falsamente.

-¿Has decidido ya? - pregunto sin que se me noten los nervios en la voz. Él asiente y yo aguanto la respiración.

-Les diré que no la tiren al suelo. Es mucho trabajo. Derrumbar el muro, la fabrica, tendríamos que dejar la verja sin electrificar mientras hacen todo eso, y muchos más líos. Es mejor que quedé tal y como está, no molesta a nadie, bueno tal vez a Gordon.- Se ríe, y recuerdo a los soldados de la otra vez. Me siento tan aliviada que me pondría a bailar si pudiera, pero como no puedo solo le dedico una sonrisa. Podría abrazarle. Pero no lo haré. Es demasiado arriesgado. Además se supone que no soy de los suyos. Quien sabe, a lo mejor este hombre que parece tan dulce y cariñoso, podría ser el asesino de algún Abandonado.

En cambio me despido de él y me alejo.

*****

Ha pasado ya una semana, no he podido colarme ni una sola vez.

Hay soldados a todas horas.

Por eso he decidido ir ahora, serán la diez de la noche, mi madre tiene turno doble por lo que trabajara en el hospital hasta tarde y mi padre está en Cherwood, por trabajo.

Así que no hay porqué preocuparse.

Llego hasta el muro, aquí es donde siempre tengo que volver al ver algún soldado pero ahora no veo ninguno.

Supongo que al no estar mi padre todos se lo toman a la ligera.

Panda de vagos.

Pero la verdad es que lo agradezco.

Cuando salgo fuera, camino por el bosque escuchando como cantan los grillos.

Levanto la vista hacia el cielo.

Está lleno de estrellas preciosas. Desde al ciudad no se ven por culpa de tanta electricidad, pero aquí sí, y es tan bonito todo que me inunda una gran paz.

Llego a las escaleras y bajo saltando los escalones de dos en dos. Llego abajo y veo a Juliette y a Ally sentadas en un colchón. Juliette tiene a Ally sobre su regazo.

Al final del sótano la gente está agregada mirando algo. Supongo que han traído más comida. No deben de haber comido mucho, yo no he podido venir y Evan no está. Y Seth, Alex y Grace no creo que hayan podido hacer mucho para tanta gente. Me acerco a ellas con una sonrisa. Ally levanta la vista pero no me mira, no me ha viso aún.

-¿Se pondrá bien? - pregunta ella mirando a Juli, pero Juli no responde tiene la vista clavada en la pared de detrás mío con la mirada perdida. Entonces reparo en algo que no había visto antes.

Sangre.

Las dos están llenas de sangre.

-¿Qué ha pasado? - Pregunto histérica. Alison me mira sorprendida, pero Juliette no hace nada, sigue con la mirada perdida.

Ally abre la boca para decir algo pero no sale ningún sonido.

-¿Estás herida? - pregunto. Ella niega con la cabeza. -¿Juli?- le pregunto y ella vuelve a negar con la cabeza. Tiene los ojos rojos, ha llorado hace poco y Juliette igual.

-¿¡Qué ha pasado!? - pregunto presa de un ataque de pánico.

Cerca pasa Charlotte.

La cojo del brazo.

-¿Qué ha pasado? - pregunto, ella me mira con asco, pero con algo más ¿miedo? ¿De mí?

-Dais asco tú y tu gente.- me espeta se suelta de mi y se aleja.

-No va a sobrevivir, es cuestión de minutos, nadie puede hacer nada.- Aparece Gabrielle, lo dice mirando a Juliette.

Entonces Juli levanta la vista. Y si que la mira, lágrimas empiezan a deslizarse por sus mejillas. Gabrielle también tiene la ropa llena de sangre y las manos también.

-¿Quién ha muerto? - le grito a Gabrielle, ella levanta la vista sorprendida como si acabara de reparar en mi presencia. En un principio no dice nada y creo que no dirá nada. Finalmente traga saliva y me mira con tristeza.

Abre la boca y suelta un solo nombre.

-Evan.

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