Capítulo 72

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Camila POV

Llevé a Keana a su casa y me fui a la mía cuando terminamos de comer.

Lauren estuvo bastante callada mientras estuvimos en la pizzería, pero tampoco parecía molesta o enfadada por algo o por lo que le dije en el baño. Solo se mostraba indiferente a lo que pasaba a su alrededor. Creo que le daba igual verme con Keana. Algo que yo ya le había advertido a mi nueva amiga, aunque ella insiste en que esperemos a ver que pasa.

Llegué a casa, y pasé la tarde viendo la tv con mi hermana. No tenía nada que hacer hoy.

***

Habían pasado unos días desde que salimos a comer pizza todas juntas. Todo seguía como siempre.

Keana seguía esperando que Lauren intentara hablar conmigo, pero mi ex novia no hace nada. Entonces, por eso me dijo que les contara a algunas de mis amigas que entre ella y yo había algo para que alguna acabará contándoselo a Lauren.

Creemos que ya lo sabe por Vero, porque es obvio que ella debe habérselo contado, ya que es su mejor amiga. Pero Lauren siguió manteniéndose indiferente.

— Parece que no ha funcionado, así que no queda de otra que decir que estamos saliendo —dijo Keana, sentada en el sofá del salón de mi casa.

— Creo que seguirá igual sin decir nada —dije, sentándome a su lado.

— Confío en que lo hará. Ya verás que sí —dijo muy segura de sus palabras.

— Si eso crees, entonces diremos que estamos saliendo mañana —dije, pensando en si Lauren mostraría alguna reacción por ello.

Lauren POV

Taylor me informó que Miller ha dado la orden de que ya es hora de que empiece a recibir órdenes sobre como robarle dinero a mi padre de la empresa.

No tendré problema en ir a la empresa de mi padre porque acostumbro a ir a verlo y ver como funcionan las cosas porque me voy a dedicar a lo mismo que el. Entonces no me costará averiguar la cuenta bancaria de la empresa. Lo difícil es conseguir sacar el dinero de ella porque solo tiene acceso mi padre a ella. Necesitaría que mi padre me diese un permiso escrito para poder retirar dinero de ella, y además debía hacerlo sin que se entere porque seguramente se le avise de ello al quitar una gran cantidad de dinero.

Estaba muy nerviosa. No quería robarle a mi padre y que Miller se saliera con la suya. Taylor intentaba tranquilizarme y decirme que todo saldría bien. Aunque ella no podía hacer mucho al respecto. Solo debía vigilarme, pero ella no tenía ni idea sobre Miller.

Incluso me ha confesado de que se arrepiente de estar haciendo esto, pero no puede dejarlo porque tiene miedo de que le hagan algo. Le he dicho que no se preocupe, que no le pasará nada. Además, ahora también quiero protegerla a ella de todo esto a pesar de que este obligada a estar en el bando contrario. Y me dijo que ella hacía esto porque necesitaba el dinero para su familia. No tienen una buena situación económica y ella está haciendo esto a escondidas para poder ayudar.

Miller ha dicho que quiere el dinero en una semana. Ha pedido exactamente cien mil dólares.

Estaba sentada en el borde de mi cama con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza agachada, pensando en todo esto.

De pronto entró mi madre en la habitación.

— Lauren, ¿algún problema? —preguntó al verme en esa posición.

— No, solo me duele la cabeza —contesté, poniéndome en pie —. Me tomaré alguna pastilla para el dolor.

— Quizás te vas a enfermar. Si te sigues encontrando mal, irás al médico —dijo, y asentí con la cabeza.

— ¿Ya está la cena? —pregunté, viendo la hora en mi móvil.

— Sí, vine a avisarte para que bajaras al comedor —dijo, saliendo de la habitación mientras yo iba detrás de ella.

Después de cenar vi un poco la tv y me fui a la cama para dormir, aunque casi no pude hacerlo.

Me desperté por la alarma de mi móvil e hice mi habitual rutina de arreglarme para ir a la universidad. Cuando estuve lista, me despedí de mi padre y fui a buscar a Vero a su casa.

— Buenos días —dije cuando entró en el coche.

— Buenos días —se abrochó el cinturón de seguridad.

Cuando se lo puso, conduje hacia la universidad.

— ¿Me vas a explicar que tienes con Taylor? —preguntó directamente.

— Tenemos algo, pero nada más, ya sabes —dije sin más.

— Entiendo —dijo sabiendo a que me refería —. Como Keana y Camila.

Eso dolió.

— Sí, seguramente —dije en un tono bajo mientras aparcaba el coche.

Bajamos del coche y entramos a la universidad. Las horas se pasaron lentamente. Se me hicieron eternas.

Fui a la entrada principal de la universidad con Vero para esperar a las demás. Poco a poco fueron llegando todas.

La última en llegar fue Camila con Keana. Nos saludaron a todas, y yo no me molesté en devolverles en saludo. Me dolía verla con ella. La había perdido, y lo peor de todo es que ella seguramente piensa que nunca la quise porque cree que la engañé.

— Hoy habéis estado más juntas de lo normal, eh —dijo Shay, haciendo que ellas se miraran con una gran sonrisa.

— Se os ve muy felices —dijo Dinah con una pequeña sonrisa.

Quería irme en este momento. Empezaba a encontrarme mal. No podía verla con alguien más y ver lo feliz que era sin mi.

— Tenemos que contaros algo —dijo Keana, haciendo que todas estuviéramos atentas a lo que iban a decir.

— Keana y yo estamos saliendo —dijo Camila con una gran sonrisa.

Sentí mi corazón romperse en mil pedazos al escuchar esas palabras.

Me quedé inmóvil. Sin mostrar ninguna emoción en mi rostro mientras las demás las felicitaba y les deseaban lo mejor en su relación. Sentía ganas de llorar e intentaba ignorar el nudo que se estaba formando en mi garganta. Debía contenerme y esperar a estar sola en mi habitación. Respiré hondo para tranquilizarme y poder disimular.

Vero las felicito brevemente y volvió a mi lado. No me dijo nada. Era como si quisiera apoyarme en esto aun sabiendo que le había demostrado que me daba igual que Camila estuviera con Keana.

Camila me miró fijamente esperando una reacción de mi parte. Quizás esperaba que la felicitara o dijera algo al respecto como las demás, pero no lo iba a hacer. Desvié mi mirada hacia Vero para decirle que ya era hora de irnos. Ella solo asintió con la cabeza.

— Bueno, ya es hora de ir a casa que nosotras tenemos muchos trabajos que hacer —dijo Vero, y todas estuvieron de acuerdo.

Nos despedimos y nos dirigimos al coche. Llevé a Vero a su casa y esperé a que bajara del coche.

— Llámame o envíame un mensaje si necesitas hablar —dijo antes de irse.

Me quedé unos segundos pensando en lo afortunada que era de tener a Vero en mi vida porque sin haberle dicho nada, creo que sospechaba sobre como me sentía en estos momentos.

Conduje a mi casa y por el camino derramé algunas lágrimas que ya no podía seguir conteniendo. Cuando llegué a mi casa me encerré en mi habitación para poder estar a solas.

Loving You Despite The Obstacles | CAMREN¡Lee esta historia GRATIS!