Capítulo 5: Rapto (parte I)

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Milton corría sin mirar atrás. Temeroso y confundido buscaba refugio en aquella nube de tierra que se generaba por el impacto de los pasos de los Gapers. La visión al igual que la respiración del joven comenzaba a dificultarse a medida que el galopeo de unos veinte soldados se acercaba.

—Soy yo —gritaba desesperado y tocía—. Milton, no me hagan daño —los soldados habían comenzado a rodearlo disminuyendo su paso y logrando que la gran capa grisácea que se generaba disminuya. Por lo menos unos cinco soldados habían seguido camino, Milton pensó que irían en busca de Oriana.
Poco a poco el joven comenzaba a distinguir las figuras de los hombres que los rodeaban y sus Gapers asechándolo. Pudo observar como de una manera brusca uno de los jinetes bajaba de su montura y caminaba a paso ligero hacía él. Cuando la figura logro atravesar la nube de polvo, Milton reconoció a quien enfurecido se comenzaba a gritarle.

—¡Niño estúpido! —Taniel agarraba al muchacho de la tela de su pechera—. Después de todo lo que te di —estaba furioso y en su tono se notaba cierto arrepentimiento—. Desagradecido —soltó la tela que parecía tan fina y bella como la seda, llevó su mano hacia el hombro contrario, tomando impulso, para luego brutalmente devolverle una cachetada con el dorsal de la mano. Milton cayó al suelo agarrándose su cara. Nunca había estado en una pelea, ni tampoco había sentido jamás un dolor semejante—. Soldado —dirigía su mirada a uno que estaba a su derecha. Los Gapers ya habían dejado de caminar en circulo y los guerreros solamente miraban. Algunos lamentaban ver esa escena pero sabían muy bien que no podían intervenir—. Llevalo a su habitación... Y escóltenlo, que no salga hasta que yo vaya —hacía una pausa y veía a Milton, a quien se le caían algunas lagrimas y temblaba de miedo—. Avisen —elevaba su voz—. Mañana mismo será el torneo de caballeros. Avisá, todo el que esté capacitado y quiera no tener que llorar miseria por su dinero, que se presente... Ya que —volviendo la mirada al joven—. Alguien necesita cuidados especiales. ¡Sigamos!
Un soldado que parecía no estar muy de acuerdo con las ordenes del rey, sujetó del brazo a Milton y lo ayudó a subir al Gaper. Todos los demás junto con Taniel fueron inútilmente en busca de Oriana, quien estaría lamentándose haber conocido a Milton.

 Todos los demás junto con Taniel fueron inútilmente en busca de Oriana, quien estaría lamentándose haber conocido a Milton

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—Preguntale —una voz aguda y molesta se dirigía a Engar, que caminaba a su lado. Oriana les sacaba unos cuantos pasos de distancia, rabiosa, caminaba como si nada le importase. Iba con la mirada fija, parecía no pensar. A veces soltaba algunos soplidos que indicaban su mal humor.

—¿Estás loco? ¡Preguntale vos! —sus voces eran parecidas, pero la de éste era un poco más grave. Todas las personas creían que eran hermanos por la forma en la que se comportaban. Tenían modismos muy parecidos y se reían de las mismas cosas, como si nunca hubieran llegado a madurar completamente para la edad que tenían.
Siguieron así, empujándose, bromeando y parloteando en un tono bajo, evitando que la guerrera no los escuche. A Oriana le llegaba como un cotilleo que le resultaba insoportable y cuando no aguanto más volteó enojada y clavó su mirada en Bori.

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