Until down

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D' Alban solo me entregó un papel doblado con una dirección y la frase «7 días». Ni siquiera hizo un esfuerzo por explicarme algo, solo lo dejó y se fue.

Pasé de largo la orgía en la sala, también obvié los gemidos y gritos en los pasillos. No me inmuté con las parejas lésbicas y homosexuales por todos lados; ni atención le puse a la mujer que estaba siendo atada y golpeada con un fino látigo de cuero. Vamos, eso era un festín de carne y sexo.

Fui directo a Joanne. ¿¡Qué fue lo que te dijo?! —cuestioné.

—Nada —respondió—, no dijo nada. Solo se sentó y mencionó que ya sabían a quien llamar.

—Maldito loco...

—¿¡Qué hizo?! —Joanne guardaba el recato con su vestimenta. Había estado muy activa esa noche, pero mantuvo sus límites y no interactuó con ninguna pareja.

—No hizo nada... solo quiere verme en unos días. Pensé que te había hecho algo.

—¿Qué sucede contigo, Bradley? Luces nervioso y enojado, ¿pasó algo con D' Alban? Somos un equipo, por favor dímelo.

—Nada... —Mi reacción no se debía a D' Alban; eran celos lo que tenía. Imaginar a Céline con otra persona, así fuera una mujer, hacía que la sangre me hirviera.

Tomé la primera botella de whisky que encontré. La abrí de golpe y bebí lo más que pude. Joanne siguió a mi lado; aunque una pareja le insistió que los acompañara, ella se negó argumentando que no se encontraba bien de salud.

Casi a la una de la madrugada, el matrimonio Megalos bajó de su palco a tomar un descanso.

—Te lo perdiste —Elián, con el dorso descubierto, me dio una palmada en la espalda—, es insaciable.

—¿¡De qué hablas?!

—No te hagas el inocente, Bradley, Suni te ha estado pidiendo. ¿Por qué la esquivas?, ¿es por Céline?

—No tengo idea de que estás hablando.

—Lo sabes...

Elián me volvió a entregar la llave; yo rechacé la oferta, y el carcajeó. «Eres un obstinado, Bradley. Pero también eres mi amigo», sentenció entre risas burlonas. Después buscó a otro par de singles y prosiguió su camino. Suni me «mandó un beso» antes de irse.

La pareja estaba muy feliz, parecían cómplices. Sin embargo, yo estaba furioso. Bebí lo más que pude para calmarme. Pensar en lo que hicieron y continuaban haciendo me ponía más y más furioso. Nada calmaba mi imaginación celosa.

«¿Por qué rayos lo hago?», me pregunté. «¿Cómo es posible desear lo que no es para ti?».

De una u otra forma, lo que hiciera Céline debía tenerme sin cuidado, pero no fue así. Busqué escapar del sitio: caminé por la mansión para encontrar cualquier lugar tranquilo. Sin embargo, donde no había gemidos, se oían azotes; donde no había besos, existían mordiscos. Por todos lados había sexo.

Joanne me siguió de cerca. Preguntaba muchas cosas, mismas que ignoraba. No quería pensar más, la ira se apoderaba de mí.

—¿¡Qué sucede, Bradley?! —preguntó Joanne visiblemente exaltada. Antes de responderle, Céline, semi desnuda, apareció en uno de los pasillos. Detrás de ella iba Mathew. Ambos parecían estar discutiendo.

Alcancé a jalar a Joanne para ocultarnos en la esquina del pasillo.

—¿¡Qué diablos te pasa?! —preguntó Céline a Mathew.

Sauvage (+18) (Pronto En Físico)¡Lee esta historia GRATIS!