Capítulo 4; Una Carta para Peter Pan.

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"Holis preciosa, ¿Q tal llevas esta semana de compras y olor a arboles artificiales? Espero que mejor que yo, mañana comprare un regalo a Eric y me tragare mi orgullo para comunicarnos mejor ya que mi letra apesta y pos eso. Por cierto No me respondistes a la otra cacho borde, ya podrias tratar mejor a tu hermano Nate no crees? Enfin me muero de ganas de verte, queria tu aprovacion para saber que ponerme en noche buena, como si realmnt importara xD. Va, hecho de menos tus gritos y quejas, tambien no paro de pensar en que diria Peter si me viera olgazaneando en vez de jugar al Tekken con mi amiga, asik dile a Peter de mi parte que mas vale que te cuide bien y que no permita que juegues a roll con otros ¿eh? Bueno, campanilla cuidara de mi mientras, supongo, muchos Hugs y XOXO o como se diga,

pd; Si respondes a estas (que morire de aburrimiento y agonia si no lo haces) Traeme chocolate de imaginacion que estoy seco de ella y no consigo pintar nada bueno. Byess~"

Las lágrimas de Wendy colisionaban poco a poco en la carta, lo último que le había dedicado Nate, antes de irse a NuncaJamas, sin ella.

El había roto su promesa, su mutua promesa para verse en la segunda estrella a la derecha al mismo tiempo, para no estar tan lejos el uno del otro. Ellos no creían en el cielo o el infierno, tampoco eran ateos, simplemente les gustaba vivir en su mundo de cuentos de hadas, prometiéndose nunca crecer, seguir siendo niños, inocentes, felices, pero de la noche a la mañana toda había cambiado, todo estaba en la papelera de reciclaje de algún PC que tarde o temprano se vaciaría y desaparecería de su vida.

Wendy había estado todo lo que quedaba de Diciembre encerrada en su habitación, una chiquillada que su madre nunca consentiría, pero dadas las circunstancias nadie le negaba nada a Wendy la cual no estaba segura de que todo lo que estuviera pasándole fuera la realidad o un profundo sueño del que acabaría despertando. De todas formas, como bien dijo Alfred Lord Tennyson; Los sueños son verdad mientras duran, ¿Y acaso no vivimos en sueños?

Todo era tan confuso para ella. llevaba semanas comiendo lo mas minimo y solo saliendo de su habitación para ir al baño. Ella sabía que se estaba comportando como una cría, ¿pero acaso no lo era? Todo lo que la rodeaba le recordaba a Nate; su fondo de pantalla, tanto del móvil como de su pc, eran fotos de ellos haciendo el bobo, riendo y poniendo caretas y muecas, también estaba el cuadro en la pared de su propio rostro que Nate le había regalado por navidad, y sus zapatillas que en el lateral de la suela tenían escritas las iniciales de ellos junto un montón de nombres de grupos de rock y animes que se dedicaba a escribir Nate cuando ella se cruzaba de piernas y el la cogía del pie...las moscas negras, Nate las metía en tarros de cristal y luego las agitaba cruelmente como maracas...
Todo era deprimente y las sonrisas eran un recuerdo lejano para ella. Las visitas matutinas de Nathalia (la madre de Nate) No ayudaban en absoluto, ya que solo venia para llorar en el hombro de la madre de Wendy y preguntarle como estaba la aislada de la casa que se negaba a recibirla, sin embargo Wendy escuchaba todas las conversaciones a través de la escalera, cosa, que había hecho con Nate desde pequeños, cuando el la cuidaba y protegía de todo.

Peter Pan, al que sus madres habían llamado cruelmente "amigo imaginario" Siempre aparecía en los sueños de Wendy desde que tenía uso de razón, ella estaba enamorada de un personaje, si, ficticio, pero lo único que le quedaba a esta desgraciada chica era eso, eso y la música, que también le hacia pensar en su perdido amigo y su imaginación, la cual le llevo a escribir cada noche una carta, destino;

Segunda estrella a la derecha.

Donde quedaría con Nate y Peter, algun día...

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