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Entra en el hospital y se dirige rapidamente a la habitación. Pulsa el botón del ascensor y espera a que la puerta se abra. Ya hay un chico montado pero está de espaldas.

-¡Hola! ¿A que planta va usted?

-¿Usted? A mi no me hables así pitufa.

-¿Pitufa?-Dice Martina extrañada, eso le sonaba-.

-Sí, siempre te llamo así ¿No?-le dice dándose la vuelta y sonriéndole-.

-¡Tú!

-¡Yo!

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo te has enterado?

-Me llamó María. Bueno, yo a ella, para saber si ibamos a salir.

-Pero si vivo a tu lado tonto.

-Ya, pero bueno.

-Jajjaj, Darío ¿donde están tus neuronas?

-No lo sé.

-¿Te vas a quedar esta noche?

-Sí, no lo he visto en todo el día y me quiero integrar un poco.¿Tú?

-¿Yo qué?

-¡¿Qué si te vasa quedar?!

-Ah, sí.

Se abre la puerta del ascensor ,los dos juntos salen y se dirigen a la habitación 311.Entran pero sólo está Pablo.

-¿Y tu hermana?-dice Martina extrañada-.

-Ni idea.

-La llamaré al móvil. Esperad.

Martina sale fuera de la habitación para hablar con María con más tranquilidad. En el pasillo hay unos enfermeros charlando y un anciano con un familiar paseando un poco.

-¡María! ¿Dónde te has metido?

-Perdona, perpo esque... No puedo ver a Pablo. Me da mucha pena.

-¿Qué? Dejate las tonterías y ven ya hacia aquí.

-Martina joder...

-Tía, acabas de mentir.

-¿Qué? ¡No!

-Sí, porque cuando mientes te cambia la voz . Lo sé muy bien. Y seguro que ahora mismo estás sentada en la cama mordiendote la uña del dedo índice de la mano derecha, para calmarte y lograr que no te pillen.

-No sé que decir...

-Pués que es verdad. ¿Me equivoco?

-No...

-¿Qué pasa María?

-Estoy muy cansada y no me apetece ir...

-Ya lo sé.

-¿Cómo has sabido que esto era verdad?

-Porque en tu tono de voz noto miedo por mi respuesta y a la vez tranquilidad de no haber mentido. Te conozco bastante María.

-Ya.

-Tranquila, no pasa nada. Entiendo que estés cansada. Estaré con Darío toda la noche.

-Vale.

-Venga, adiós.¡Te quiero cariño!

-Adiós ¡ Y yo!

Un bip indica que la llamada ha finalizado. Martina entra a la habitación haciendose un poco el pelo hacia la derecha.

-Dice que está muy cansada. Mañana supongo que vendrá.

-Vale- dicen Pablo y Darío al unisono-.

Tocando el cielo¡Lee esta historia GRATIS!