Dan estaba trabajando en el hospital, era un día bastante tranquilo y tenía unas ganas enormes de ver a su mujer. Habían pasado ya dos años desde que habían perdido a su pequeño bebé. Desde entonces estaban aún más unidos si cabe. Brenda y Tony se mudaron a la casa de al lado, por lo que ahora, son vecinos. Mónica se estaba planteando regresar a los estudios pero no se había terminado de convencer. Dan suspiró estaba bastante cansado a pesar de que no había hecho gran cosa. Recogió los papeles que debería revisar en casa para mañana y salió por la puerta de su consulta.

-¡¡Dan!!-gritó Mitch antes de que Dan entrase en el coche, este suspiró y se dio la vuelta.

-¿Si?-preguntó con desgana.

-Se te ve bastante cansado y hemos decidido invitarte a tomar unas copas ¿Qué te parece?-Dan estaba dispuesto a negarse, estaba muy contento de que sus compañeros quisieran distraerlo, pero, en ese momento, sólo Mónica podría hacerlo-Este jefe… tiene unas grandes ideas…-dijo Mitch al ver que Dan se iba a negar. Dan cerró los ojos resignado, si la cosa era idea del jefe, no le quedaba más remedio que ir… no veía la hora de llevar su propio hospital…

-Está bien, iré-dijo Dan con una cara de desagrado-pero antes iré a decirle a Mónica y a tomar una ducha-dijo entrando en el coche.

-Nos vemos en media hora-gritó mientras Dan se alejaba con el coche. Al llegar a casa, llamó a Mónica pero no estaba. Escribió una nota.

 ”Tengo que ir con los chicos a tomar algo (idea del jefe -.-) tenía muchas ganas de verte… pero bueno si no estás no pasa nada, no me esperes despierta, no sé cuánto tarde.

Sabes que Te Amo

Dan.”

Subió a darse una ducha, eso lo distrajo un poco y se despejó lo suficiente para aguantar varias horas en el bar. Se puco unos jeans y una camisa amarilla a rayas azules. Cogió el coche y se encaminó al hospital, seguro que los chicos lo estaban esperando.

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Mónica y Brenda se pasaron toda la tarde de compras, no sabían si era niño o niña asique compraron de todo. Ropa rosa, azul, amarilla y blanca. A fin de cuentas, el dinero gastado era lo de menos. Lo importante para Mónica era que su bebé fuese tratado y tenga lo mejor de lo mejor. Para Brenda su “Sobrinito/a” era un sueño. Después de todo, siempre había querido tener uno.

-¿No te parece que hemos comprado demasiado?-preguntó Mónica mirando las siete bolsas de ropa de bebé que tenían en el asiento trasero del coche.

-Nada es suficiente para este pequeñín-dijo Brenda acariciando el vientre de Mónica.

-Por cierto, ahora, tú y Tony…

-¡Sí! Ha llegado el momento de crear a nuestro pequeñajo-dijo guiñándole un ojo a su amiga de manera cómplice, esta sonrió ampliamente.

-¡Aishh! Tenemos que pensar en nombres, quiero que quedemos una tarde los cuatro para ello, estoy deseando darle nombre a mi bebé-dijo Mónica notablemente emocionada.

-¡Es verdad! Bueno… ya sabes yo ya tengo pensados unos cuantos pero… son nombre que pensé desde que era niña, seguramente ninguno de ellos me sirva…-dijo Brenda algo apenada.

-¡Pero qué dices! Si esos nombres los seleccionaste tú, seguro que son preciosos-Mónica la alentó y surgió efecto, durante el resto del viaje a casa, cada una de ellas iba pensando en cómo serían sus pequeños.

Al llegar, ambas entraron a la cocina y Brenda preparó un café para las dos.

-¡Mónica!-la llamó desde la cocina-hay una nota de Dan, ven a verla-Mónica se levantó del sofá y leyó la nota.

¿Dónde Está Mi Hija? (Subida de capítulos irregular)¡Lee esta historia GRATIS!