Capítulo 37

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Harry volteó un poco para asegurarse de que Ethan estaba durmiendo aún en el portabebé del asiento trasero, apagó el motor del auto y sacó las llaves. Desabrochó su cinturon y abrió la puerta para bajar después.

Mandó un mensaje rápidamente, que fue respondido de inmediato con dibujitos de corazones y besos.

El turno de Louis en el trabajo había terminado y como Harry había prometido estaba allí para recogerlo.

Echó nuevamente un vistazo a Ethan a través de la ventanilla trasera, el suave respirar del bebé y su rostro inocente al descansar le hizo sonreír. Estaba tan perdido en el pequeño... Sabía que Ethan no era propio, pero ¿a quién le importaba? Era su propio corazón latiendo con rapidez cuando Ethan salía con alguna cosa nueva y Harry se emocionaba por ello. Como cuando sostuvo la cuchara con la sopa por primera vez, o cuando corrió encima de la andadera. Todas las pequeñas cosas que Ethan iba aprendiendo se sentían como un orgullo en el pecho de Harry, porque él estaba allí, porque estaba teniendo la oportunidad de ver al pequeño ir tan alto como podía. Porque Ethan crecía y crecía, y Harry realmente estaba teniendo la oportunidad de sujetarlo entre sus brazos mientras lo hacía.

No importaba que Ethan no fuera suyo. Ya lo sentía como sí.

Divisó a Louis saliendo de aquellas puertas giratorias de cristal, llevaba una larga gabardina y una bufanda que le hacían lucir espléndido y pequeño. Precioso.

Había una pequeña sonrisa en su rostro junto a un sonrojo en sus mejillas por lo frío del clima cuando llegó hasta él momentos luego, pero sus ojos parecían aún apagados.

Harry lo abrazó en cuanto tuvo la oportunidad, acariciando su cabello y besando su frente.

—¿Cómo ha ido el día amor? —preguntó bajito, Louis se removió en sus brazos y se acomodó mejor contra su pecho.

—Cansado... Pero está mejor ahora.

Harry sonrió con nostalgia—. Vamos a casa a descansar un poco, por la noche iremos a cenar a casa de mamá. Nos ha invitado.

Louis sintió tan lindo en su pecho al escuchar la palabra casa, el como Harry se incluía allí, en como ambos comenzaban a formar un hogar. Sonrió.

—Eso suena bien —murmuró.

Harry lo meció en sus brazos unos momentos más antes de subir al auto y partir.

[...]

Louis no iba muy atento al camino a decir verdad. Se había recostado hecho un pequeño ovillo de frente a Harry en el asiento copiloto, en una cómoda posición donde podía sujetar la mano de Ethan sin mucho esfuerzo e incomodidad. El pequeño seguía dormido, ajeno a los ruidos del ambiente. Louis mantenía sus ojos cerrados, pues estaba cansado y tenía sueño ya que despertaba muy temprano y por las noches no lograba conciliar muy bien el sueño. No estaba dudando de tomar una siesta cuando sintió la cálida caricia de Harry en su mejilla.

Sonrió sin más, subiendo su mano desocupada para acariciar el dorso de Harry con delicadeza.

—Estás tan hermoso —dijo Harry, había una sonrisa en su rostro también y se sentía tan contento—. Eres un pequeño regalo del cielo.

Oh, su romántico y cariñoso Harry.

Louis abrió sus ojos con lentitud y entrelazó sus dedos con los de Harry—. Me haces sentir tan querido cada día, Harry. No sólo a mí, a Ethan también. Nos das tanto amor que yo sólo... Puedo agradecerte por querer formar parte de nosotros. Por estar aquí, a pesar de todo.

Harry llevó el dorso de la mano de Louis hasta sus labios y besó con suavidad—. Gracias a ti, por permitirmelo. Encontré contigo lo que en algún momento... Perdí, y sólo así me di cuenta de que las cosas suceden por una razón.

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