Nicole

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Nicole tomó el camino largo a casa, debía meditar sobre los últimos sucesos ocurridos, se sentía desolada, abandonada por el mundo, ya no era feliz en ningún lado, en casa tenía tantos problemas que el tiempo no le alcanzaba para pensar en ellos, había perdido a su mejor amiga, a su mejor amigo y el chico que le gustaba  que, por casualidades de la vida era su ex mejor amigo la odiaba. No pudo evitar derramar algunas lágrimas en el camino, todos la creían una chica malcriada, desagradable e insoportable y, a decir verdad ella sabía perfectamente que no se comportaba como la más simpática, ni la más agradable,  aunque no podía evitar pensar que el resto no estaba en la misma situación que ella, cada uno vive su vida, algunas mejores que otras.

 Siguió su caminar lento y constante hasta llegar a su calle, vivía en un barrio de gente bien acomodada, sus padres eran dueños de una compañía de una reconocida bebida gaseosa, y ganaban exageradas cantidades de dinero al año, no podía quejarse de eso. Apenas a unos metros de la puerta principal oyó gritos desde adentro de la casa, preocupada abrió la puerta con rapidez, la cual por alguna razón estaba sin cerrojo, corrió al interior atraída por los gritos hasta llegar a la habitación de sus padres, no pudo creer lo que vio, aquello no podía estar pasando, no de nuevo.

El fuerte olor a alcohol casi la hizo perder la consciencia, la puerta estaba abierta y su madre en el piso, su padre sostenía la botella y empuñaba su mano para volver a propinarle un fuerte golpe en el rostro a su madre, quien ya tenía los pómulos machacados, los ojos rojos de lagrimas y  estaba al borde de perder la consciencia, corrió rápidamente a levantar a su madre y a limpiarle el rostro y las heridas, no pudo evitar llorar mientras miraba a su padre con reprobación, este comenzó a hablar con voz asombrosamente fuerte, pero aún dejando ver los efectos del alcohol en sus sentidos, lo que lo hacía tambalearse y gritar como si su hija estuviera en otra habitación:

-¡Que crees que haces mirándome así, eh! ¡Apenas tienes dieciséis Nicole! ¡Madura! ¡Ve lo que es la vida, la vida real! ¡Aprende como tu madre! Quizá debería enseñarte a ti también, deja de lloriquear y sé una mujer-  Tomó de la botella nuevamente, le dio una última mirada amenazadora a su hija y se retiró de la habitación como si nada hubiera pasado.

Nicole lloró mientras limpiaba las heridas de su madre, la vio llorar a ella también mientras  le pedía disculpas por lo sucedido, la paró en seco antes de que dijera otra palabra en vano, trato de decirle que lo sucedido no era su culpa, pero no podía articular ni una sola palabra, lloraba con tanta fuerza, no sólo por lo que había ocurrido recientemente, sino por todos los problemas que la atormentaban, observó a su madre quien parecía estar a punto decirle algo, pero ambas decidieron permanecer en silencio y casi inconscientemente se abrazaron, mientras seguían sentadas en el suelo al borde de la cama.

La última vez que el Sr. Moss había agredido gravemente a su madre fue hace tres meses, Nicole había estado tan ocupada en sus asuntos que veía muy lejana esa última agresión de parte de su padre, también la había agredido a ella un par de veces, pero agredir a su madre parecía ser su deporte favorito. Tratar de denunciarlo era inútil, debido a las ridículas cantidades de dinero que el Sr. Moss  ganaba, tenía tanto que se había comprado a todas las comisarías con chantaje y había limpiado su expediente por unos cuantos millones, cada vez que cometía una infracción la solucionaba con dinero, aquel hombre era intocable. Nicole ya había renunciado a toda posibilidad de salir de esa situación junto con su madre. Lo habían intentado tantas veces pero su padre siempre terminaba encontrándolas,  y el ver a su madre sufrir reiteradas veces el precio de intentar huir la hizo decepcionarse por completo y resignarse a su situación actual.

  Volvió  a mirar a su madre con tristeza mientras la escuchaba sollozar desconsolada, Nicole se levantó para lavarse el rostro lleno de lágrimas en el lavabo del baño, y su madre luego de unos minutos también hizo lo mismo. Nicole le dio un fuerte abrazo y la obligó a reposar, ella asintió y se recostó en la cama, Nicole espero paciente a que su madre se durmiera, le dio un suave beso en la frente y finalmente subió dirigiéndose a su habitación.

  Meditó lo sucedido en el último tiempo, le costaba admitirlo pero realmente necesitaba el apoyo de Sofía y el de Daniel, eran las únicas personas que le hacían olvidar sus problemas, disfrutar las cosas buenas de la vida y olvidar las malas, dolorosamente concluyó en que los necesitaba, ambos eran su única compañía y su único apoyo, estaba decidida, haría lo que sea por recuperarlos.

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bueno y ahi esta el capi, quise que vieran mas del punto de vista de Nicole, para que pudieran entenderla mejor, noes una chica tan terrible (:

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Mi amor casi platónico¡Lee esta historia GRATIS!