Capitulo 1(Editado)

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Capítulo 1:

—   ¡Dale Mari que llegamos tarde! —me grito Josh, mi mejor amigo desde afuera. 

— Ya, Ya voy espérame 5 —Le dije mientras me cambiaba, teníamos que ir con uniforme.

—Bueno, pero dale.  — me grita Josh, desde afuera.

Baje corriendo al baño, en dos minutos sastifací mis necesidades y me ate el cabello oscuro en una coleta. Camine a grandes zancadas  hasta llegar a la puerta color cobre y abrirla mientras tomaba mi mochila con la otra mano. Salí fuera y tome aire antes de correr hasta Josh quien ya me esperaba con los brazos abiertos, me tire sobre el y me abrazo bajándome. Era siempre tan tierno. Al instante que me dejo de abrazar puse una cara de cachorrito.

—Perdón. Perdón sí, ¿me perdonas?

—Claro que sí pero dale súbete a la bici que llegamos tarde –El me abrazo de nuevo y nos subimos.

Antes de que empezara a pedalear saque mi reproductor musical, un Ipod, y le di reproducir, luego lo guarde en el bolsillo superior de mi remera y Josh comenzó a Pedalear. El camino fue silencioso por parte de los dos, solo el ruido de los pedaleos, el viento y las voces de la gente. Cuando daba una vuelta por algún lugar tiraba mi cabeza atrás para sentir mejor el viento, me daba adrenalina.

Los cuarenta minutos de viaje pasaron y Josh estaciono delante de un árbol del colegio. Inmediatamente me baje y me quede viendo a Josh, viendo sus cabellos negros y su piel pálida, sus ojos hundidos y su boca… su boca, tan fina y pura. Me regañe por aquello.

—Por fin llegamos —dije, tirándome la mochila detrás de los hombros.

—Si pero fue tu culpa no te diste prisa—me regaño, poniéndole el seguro a la bicicleta.

—Si me di prisa casi me caigo de la escalera, bueno ya fue entremos —sonreí.

Mis amigos se acercaron y medio dormidos nos saludaron a ambos, Edward llevaba al igual que Emily y Penelope, a la cual llamaba Cachú, los uniformes arrugados. Se había pasado la noche entera viendo películas, como cada domingo, a diferencia de mi que lo utilizaba para leer un poco y adelantar libros del colegio. Me gustaba leer al igual que me gustaba escuchar música nacional.

—¿Qué hacen acá? Que no entran—frunció el seño Eva.

Eva era pequeña a diferencia de mi o Cachú, y Emily solo la pasaba por unos cuantos centímetros; llevaba el cabello  teñido de rojo recogido en una trenza y los ojos pintados para dar una mirada adorable, ella era la sentimental que siempre ayudaba a todos. Emily llevaba su cabello rubio ceniza en un moño alto y era una de las pocas que estaba en contra del maquillaje. Cachú con su cabello en un rodete castaño daba la sensación de que estaba esperando tener buena presencia, y la tenía la mayoría del tiempo.

—No, ya vamos—reprocha Josh, dándose la vuelta para encarar el colegio.

Caminamos hasta la puerta mirando como las primeras personas entraban y otras se quedaban a vaguear un rato más, faltaban diez minutos para la campana y todo estaba muy tranquilo, era imposible que alguien de afuera supiera que en la tarde todos peleaban con dientes y garras.

Al entrar en el colegio, tan normal como uno cualquiera de Argentina por cierto, nos separamos, mi mejor amigo Josh y Eva vinieron conmigo mientras que Cachú, Emily y Edward fueron por otro pasillo a la clase de Geografía. Tenían poca suerte y nosotros mucha, nos tocaba Biología. Entramos al salón y fuimos a nuestros asientos, en la parte delantera, tiramos nuestras cosas a un lado de los bancos y nos sentamos justo a tiempo para que la campana sonara y entraran todos los demás junto al profesor.

—Hola chicos y chicas, estudiaremos el cuerpo humano —dijo el profesor, poniendo una lamina en el pizarrón—, relaciones sexuales en la segunda hora.

Todos exclamamos una negación por el segundo tema, era tan vergonzoso.

Cuando la campana del primer recreo sonó la preceptora aviso que nuestro profesor no vendría y entonces, luego de preguntar si pasaba lo mismo con el de mis otros mejores amigos, nos fuimos juntos hasta un gran sauce llorón. Hablamos un largo rato hasta que Ed me trato de sacar mi diario, el cual acababa de sacar de mi mochila.

—Para ¡Deja Eso Ed! —Le rogué, entre risas, al ver que empezaba a correr por el árbol.

—No.

Cuando vi que no iba a parar me levante de un tirón y corrí tras él a gran velocidad, no podía quedarse con mi diario por algo se le llamaba diario intimo. A la segunda o cuarta vuelta, no sabía muy bien,  lo perdí de vista.

—¿Pensaste que iba a quedar así? —me pilló por sorpresa tomándome de las caderas —ven acá—y, me hizo cosquillas en mis puntos débiles.

Eso era lo malo de tener un buen mejor amigo, que sabía donde atacar, y lo bueno es que siempre atacaría en broma.

Me queje un largo rato riéndome pero él no me soltó, era un testarudo.

—Listo fue chicos –dijo Cachú, poniéndose manos en jarra, mientras Ed me daba el tan ansiado Diario.

—¿Me viste cara de chico, cachú? —pregunte molesta.

—No, pero lo que quiso decir es que te comportaste como uno —comentó Eva, haciéndonos reír a todos.

— Bueno chicas dentro de 10 tenemos que estar en… —Cachú nos dejo pensar.

—En Historia y encima tenemos que cruzar todo el campo, suerte que nos toca juntos —dijo Josh pasándome un brazo por los hombros. Me reí por lo bajo.

—Sí suerte, bueno vamos – dije nerviosa.

Entre risas y bromas con chistes incluidos, atravesamos el campo, la mayoría de los chistes eran de Ed pero le agradecía llenar el silencio con las risas que dejábamos salir cada vez que contaba alguno. Algunas veces por tanto reírme me tropecé, y allí estaba Josh ayudándome a levantarme con una sonrisa blanca.

—Démonos prisa, ya está entrando la profe– Eva señaló a una profesora de carácter fuerte pero muy dulce, era mi preferida en todo el instituto.

Corrimos al salón. Dos segundos después de entrar, entro la profesora.

—Marianella después tengo que hablar con vos. – me dijo ella, ni bien entro.

Amigo vio Peligroso. (En edición)¡Lee esta historia GRATIS!