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Pen Your Pride

Capítulo 34: Había una vez...

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La rutina fue como siempre sólo que por alguna extraña razón Yezca tomó el desayuno con nosotros, sinceramente no podía dejar de verlo y temer lo que estaba tramando. Lo bueno es que Doménico estaba conmigo si no estaría muerta de miedo.

Para mi gran suerte él se fue con los juguetes rotos cuando nosotros nos dirigimos a La caja de juguetes y yo entré a mi oficina. Ahí estaba Alison sentada mordiéndose las uñas por estar nerviosa o al menos eso creo.

—Hola Alison—dije yo alegre.

—Hola Charlotte—dijo ella algo cortante.

—¿Cómo has estado?—pregunté sólo por cortesía porque en realidad temía lo que me dijera.

—Hambrienta—dijo ella seria.

—¿Porqué?

—Desde la última vez no se me permite comer—dijo ella viéndome.

—¿Por qué?—parecía disco rayado pero bueno no tenía nada más que decir.

—Por ser muy “exigente” con la comida—dijo ella haciendo énfasis en exigente.

—Eso está mal—dije yo triste.

—No hay problema recuerda que aquí uno sufrirá de una manera u otra—dijo ella resignada.

—¿Podrías continuar con tu historia?—pregunté amablemente.

—¿Qué fue lo último que dije?—preguntó ella tratando de recordar.

—Que habías conocido a Armando en el metro.

—Cierto, pues Armando era muy guapo y comenzamos a salir de vez en cuando a ver películas o hasta obras de teatro. Hasta que un día él se atrevió a pedirme que fuera su novia, admitiré que fue el momento más feliz de mi vida porque con él ya no sentía que mi vida estaba vacía—dijo ella seria.

—Suena lindo—dije yo enternecida porque había encontrado a alguien en su vida.

—Con él hacía de todo, incluso reía verdaderamente, no como con mis amigos y familia que por lo general la fingía al igual que mis sonrisas—dijo ella y luego hizo una pausa—duramos casi un año juntos hasta que…—dijo ella pero no continuó.

—¿Juntos hasta que…?—pregunté.

—Hasta que él me engañó con mi mejor amiga—dijo ella apretando mucho los puños.

—Eso es terrible, ¿cómo te diste cuenta de que él te estaba engañando?—dijo yo molesta.

—Recuerdo que iba de camino a él lugar donde tocaba para sorprenderlo con su comida favorita hasta que al dar vuelta en la calle me aseguré de que todo estuviera en orden en mi aspecto, ya sabes maquillaje y esas cosas. Luego entré por la puerta de atrás lo más sigilosamente que pude y al esconderme detrás de una pila de cajas para sorprenderlo pude ver como se besaba con ella—dijo esta última palabra con tanto desprecio en su voz.

—Eso suena muy duro—dije yo triste por la situación.

—En cuanto los vi sentí que algo dentro de mí se rompió, no sé si el corazón porque jamás he estado segura de si tengo uno pero algo muy dentro hacía que mi estomago se sintiera hecho un revoltijo, sinceramente en esos momentos iba a vomitar pero tuve que contenerme porque no quería que ellos supieran que los había visto. Así que salí silenciosamente tiré la comida a la basura y fui a mi casa—dijo Alison apretando los puños a tal grado que se estaba haciendo daño.

—¿Qué hiciste en tu casa? ¿Llorar?—pregunté curiosa.

—No, yo no sentía tristeza sino un profundo desprecio hacia los dos porque yo había confiado en ambos y no tuvieron la decencia de decirme lo que estaban haciendo.

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