No dejaré de soñar

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CAPITULO 32: NUNCA DEJARÉ DE SOÑAR

Los rayos de sol empezaron atravesando los gruesos cristales de su habitación, se posaron sobre su rostro, acariciándola y dándole una pequeña sensación de calor, no era desagradable pero conforme pasaban los minutos el calor empezaba a ser insoportable. Abrió los ojos y miró a su alrededor, todo estaba en silencio, desvió su mirada hasta la terraza y se dio cuenta que no había corrido las cortinas la noche anterior y era por eso que el sol se filtraba hasta adentrarse en su habitación.

Se levantó de la cama sudorosa, miró hacía el aire acondicionado y comprobó que estaba apagado, inmediatamente se apresuró para encenderlo, empezaba a notarse molesta con el sol y necesitaba un poco de aire fresco para poder respirar con normalidad.

Se dio una ducha rápida, se puso el bikini que le había regalado su abuela el día de su cumpleaños, fue al armario y sacó un vestido playero de color negro, se lo puso, no quería pasearse por el hotel solo con el bikini, salió de la habitación y fue en busca de sus amigos, quería aprovechar cada minuto en esa isla, sí, tenía un mes por delante pero cuando se está de vacaciones los minutos, las horas y los días pasan demasiado rápido como para estar perdiendo el tiempo en la cama. Salio de su habitación y entró a la cocina para desayunar algo. Se topó de frente con el cocinero, no esperaba encontrárselo allí, así que se sobresaltó.

-         lo siento no quería asustarla- le dijo este educadamente.

-         No se preocupe, no tardaré en acostumbrarme- Peyton se sentó en uno de los taburetes que habían en la cocina.

-         Acabo de preparar tortitas, el señor me dijo que era su desayuno preferido, pero que apenas tenía tiempo para preparárselas. ¿quiere que le prepare café?

-         Sí gracias, es usted muy amable, por cierto, ¿dónde están mis amigos?- preguntó Peyton mirando para todos los lados.

-         Ellos llegaron apenas una hora- el cocinero se acercó a Peyton, sacó un papel de su bolsillo y se lo extendió- el señorito me dio esto para que se lo entregara.

-         Gracias- dijo Peyton cogiendo el papel- desayunaré aquí mismo.

-         Como usted mande.

-         No me llame de usted, soy demasiado joven, además podría pasar por su hija. Me llamo Peyton.

-         Mucho gusto- el camarero se volvió hacía Peyton y le hizo una pequeña reverencia con la cabeza- mi nombre es Marcos- le dijo mientras que servía café en una taza y se lo acercaba a Peyton, lo dejó en la barra donde Peyton estaba apoyada, cogió las tortitas y las dejó justo al lado de la taza de café- disfruta de tu desayuno.

-         Gracias- le contestó y comenzó a desayunar.

Mientras que desayunaba tomó la nota que le había dejado Iván  y empezó a leer.

<< Pequeñaja no hemos encontrado el helado que buscabas, pero no te preocupes que serás recompensada. Por cierto te perdiste muchas cosas anoche… pero no te lo contaremos hasta que tú no nos cuentes todo. Solo te diré que fue una noche interesante. Espéranos en la piscina en cuanto nos levantemos nos vemos allí. ¡Cuidado con los intrusos! TK. >>

Peyton no había entendido eso último pero tampoco quiso darle mucha importancia. Terminó de desayunar y se despidió de Marcos para dirigirse a la piscina.

Puso su toalla sobre una hamaca y roció su cuerpo con protector solar resistente al agua, esperó una medio hora antes de introducirse en la piscina, se hizo unos largos y salió para tomar el sol.

a veces los sueños se hacen realidad¡Lee esta historia GRATIS!