"Sueños en soledad"

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Capítulo 1

 

Maximiliano poco a poco abría los ojos. Poco a poco visualizaba su entorno. Un poco borroso al comienzo como cuando recién se despertaba por la mañana para bañarse, tomar desayuno e irse a su trabajo, lo cierto es que odiaba su trabajo, su departamento, su ropa, sus cosas, su vida. El solo iba al trabajo por dos razones. Por el dinero que pagaban, que igual le alcanzaba para sobrevivir en el mes, y porque ahí trabaja junto a la mujer que le robaba el sueño y que hacia su vida menos miserable de lo que era hasta entonces. Solo le gustaba mirarla, espiarla en el buen sentido, con tan solo mirarla era feliz, dentro de su miserable vida…su nombre es Carolina. Tímida, o al menos eso a él le parecía, con unos ojos verde pardo, cabello negro como el plumaje de los cuervos. La verdad solo la había saludado, ya que no se atrevía a intimar mucho mas que eso, ya que es la hija de su jefe, Ricardo. Y su jefe ya se había dado cuenta de las pretensiones del “miserable”, que es como le decía; y lo único que podía hacer era comerse su ira, respirar, contar hasta diez y poner esa sonrisa falsa que siempre ponía en ese tipo de situaciones. Un día que lo pillo mirando a su hija mas de lo normal lo agarro del hombro y le dijo: Oye tu miserable-con ese tono de señor altivo. Que se creía si solo estaba en el lugar en que estaba porque su mujer había muerto y le dejo la empresa a el. Esa forma de ser le molestaba enormemente. Le contestó: ¿Que jefe? ¿se le ofrece algo?- con tono medio irónico. Lo tomo del brazo y lo llevo a un sitio mas discreto y le dijo: mira tú crees que no me he dado cuenta de cómo miras a mi hija? Primera y última advertencia si le tocas un solo pelo yo no respondo y puedo dejarte en la calle y mucho mas si es que yo quiero puedo hacer que no te contraten ni en un millón de años en ninguna otra parte. Me escuchaste miserable o, ¿no?. Con mucho miedo respondió que si, ya que un trabajo mejor que ese no iba a poder encontrar. Ahora tendría que cumplir su afición como observador con mas prudencia, dada las circunstancias.

 

Capítulo 2

 

Pero volvamos a lo que relataba. Me despertaba de a poco como si fuera un día totalmente normal y me fregué los ojos, me estire y de pronto al estirar la mano sentí un cuerpo, algo como piel, cálida. Y no lo podía creer lo que veían mis ojos ¡era Carolina!, ¡semidesnuda en mi cama!. y sin comprender ya que no me acordaba como es que había llegado ella hasta ahí. Trate de tranquilizarme y recordar muy bien el día anterior…y nada no había salido a ninguna parte, no tenia olor a alcohol, nada de nada. Que extraño dijo primero no sabia si despertarla porque le daba miedo como iba a reaccionar. Me preguntaba si ella se acordara donde se había quedado a dormir esa noche y como se metió a mi departamento. Todo era muy extraño. Pero eso no era lo peor si no que le aterraba pensar que su jefe se pudiera enterar de todo esto, y después pensó: "y si le dijo a alguna amiga o amigo del trabajo que esta aquí y alguno de esos amigos o amigas le dice al jefe donde esta". Ahí me quede completamente helado. Eran las 11 de la mañana de un día sábado y Carolina todavía no despertaba y el solo atino a preparar el desayuno. Solo media hora después consiguió decidirse y fue a la pieza. Ella todavía dormida yacía en la cama. Se acerco de a poco y la olfateo para sentir ese rico olor característico de ella que le encantaba, pero entonces, Carolina abrió los ojos y Maximiliano se alejo, y mientras ella se estiraba el pensaba en lo primero que le podía decir: "Hola Carolina, sabes estas en mi departamento…en mi cama justamente y no se cómo llegaste acá ¿te acuerdas de algo?". No eso no, pensaba pero que mas podría decirle. Sintió una presión muy grande dentro de el y al fin ella abrió completamente los ojos y lo miro fijamente y dijo: ¿qué haces acá?

el respondió: yo te debería preguntar eso a ti ¿Que haces tú acá?,

miro alrededor de toda la pieza y pregunto que donde estaba.

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