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Pen Your Pride

Harry estaba apoyado contra la puerta del apartamento de Louis; este lo llamo, gritando su nombre. El joven ruliento se dio la vuelta, se podía ver como algunas personas se asomaban a ver si todo estaba en orden. Él se incorporó rápidamente y fue con Louis. Yo, seguía confundida.

-¡Tanto tiempo querido amigo! –Exclamaba Louis mientras palmeaba la espalda de su… ¿Amigo? Esa palabra resonaba en mi cabeza. No podía creer que ellos dos ya se conocieran.

-Hola Lou. –Murmuró mientras giraba su vista hacía mí. –Hola, Val. –Sonrió mientras Louis volteaba su vista. Me miró raro, para luego preguntar la cosa más obvia que se le ocurrió…  

-¿Se conocen? –Preguntó mientras giraba completamente y una pequeña sonrisa se esbozaba en su rostro.  

-Pues… si. Nos conocimos el día que fui a la feria. –Respondí mientras rascaba mi nuca. Realmente me sentía incómoda.  

Entramos en el departamento de Louis, él me había invitado a comer junto con Harry. Era la primera vez que entraba a su apartamento, y a decir verdad era bastante organizado y limpio. Uno cuando entra en la casa de un hombre espera encontrar todo desordenado; aunque bien esto pueda deberse a la influencia de Charlotte. Me senté en una de las sillas de la mesa, mientras Louis pedía unas pizzas; Harry, me observaba.  

-¿Tengo monos en la cara Harry?

-¿Disculpa? –Preguntó él mientras me miraba confundido.

-¿Si tengo monos en la cara? No paras de mirarme, y eso me asusta. –Dije tocándome el rostro, haciendo alusión a aquellos “monos en la cara” Harry, sonrió.

-Lo lamento, es que es una gran coincidencia lo que acaba de ocurrir. 

-Losé… ¿Quién diría que soy vecina de uno de tus “Hermanos”? –Exclamé haciendo comillas con las manos en aquel –Hermanos- Ambos sonreímos, podía sentir la sangre subiéndome por las mejillas mientras Louis volvía a la mesa.  

-Terminé de pedir las Pizzas. Sabes Val, deberías probar estas pizzas ¡No hay pizzas como estas! –Exclamó Louis mientras reía a carcajadas.

-No puedo esperar. –Murmuré con cierto tono desganado mientras observaba a Harry hablar en italiano con el castaño de pelo alborotado que tenía por vecino.  

No tardó mucho en llegar un chico rubio, con un tono algo bronceado y un bello acento italiano a la puerta del departamento. Soltó un ligero “Si tratta di 50 euro” para luego estirar la mano y aceptar libremente el dinero correspondiente a nuestra cena. Me dejé caer en el sillón suspirando.  

-De verdad que necesito aprender Italiano. –Mascullé mientras observaba como Louis entraba feliz y contento con sus dos cajas de pizza; Una napolitana y otra de muzzarella, común.

-Sabes, Harry podría enseñarte… ¿No es así? Has vivido aquí por tres años, te conoces el idioma a la perfección. –Soltó el castaño con una ligera sonrisa maliciosa en el rostro mientras observaba como, poco a poco, mi timidez teñía mis mejillas de rosado.

-Seguro.

-No tienes porqué, si es mucha molestia, buscaré a otro… -Susurré mientras agarraba con mi mano un trozo de pizza de muzzarella, y con la otra una servilleta para no manchar aquel desordenado departamento con olor a <<Musculinidad y Loción de Afeitar>> Harry sonrió, y simplemente afirmó que no era ninguna molestia para él.

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