dieciocho;

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Tras unos quince minutos andando y un poco apurados porque ya salían tarde de casa, el grupo de amigos de Tokyo llegó a aquel local donde tocarían en unos días.

Para Jirou era la primera vez que veía aquel sitio y el camino le pareció una odisea. Aun estando ayer en una de las zonas más turísticas de aquella ciudad, no estaba tan transitada como aquella calle, casi perdiéndose por la cantidad de personas que la llenaban hasta a esas horas del día.

Realmente no sabía hacia dónde se dirigían, sólo esperaba encontrarse en la puerta a Kendo, Sero y Kaminari; y parar de una vez. Hasta se emocionó cuando los vio ahí parados, esperándoles y evitando que tuvieran que estar ahí plantados sin hacer nada.

—Buenos días.

— ¡Buenos días!

—Vamos entrando, ¿no?

—Mejor aprovechar el tiempo —dijo Tetsutetsu, adelantándose a los demás para juntarse con Kendo, la cual ya estaba abriendo la puerta.

Todos siguieron a aquellos dos menos el grupo de fumadores, llamando la atención de Jirou y obligando a pararse antes de entrar.

— ¿Vais a fumar antes de entrar? —preguntó la teñida al ver a sus cuatro amigos parados, sabiendo ya la respuesta.

— ¿Nos acompañas al punto de fumadores? Está aquí detrás.

La chica frunció el ceño, dando media vuelta sobre sus talones y entrando por primera vez a aquel local del cual había escuchado tanto hablar, pasando de ser fumadora pasiva por unas horas más.

Pudo alcanzar la puerta antes de que se cerrara tras Todoroki, evitando por poco que le diera en los morros y montara una escena frente aquella calle llena de gente.

El de cabellos bicolores tardó en reaccionar al ver a su amiga intentando colarse por aquel hueco sin empujar aquel trozo de madera sabiendo que, aunque aquella joven estuviera en los huesos, era imposible colarse por ahí.

— ¿Necesitas ayuda? —murmuró él, sujetando la puerta después de que ella ya hubiera entrado.

—Ya n-

— ¿No has ido con ellos? Todos pensamos que te quedarías fuera.

—Prefiero ayudar aquí dentro. Ayer no hice nada, ¿recuerdas?

Él arqueó una ceja, mas acabó asintiendo por falsas que sonaran las palabras de la otra.

Estaba claro que mentía, pero admitir que no se quedaba fuera porque le daba vergüenza afrontar a Kaminari tras el día de ayer era mucho peor.

¿Pasó algo malo? Obviamente no. Sólo era una retrasada que se avergonzaba de todo y, después del día maravilloso que tuvieron juntos, tenía miedo de meter la pata hasta el fondo.

Quería dejar que pasaran una media hora para que se aclimatara y actuara como una persona normal y corriente, ya madura y con las ideas claras, algo que obviamente ella no era.

— ¿Qué te parece el local?

La de cabellos morados levantó la mirada del suelo, dando con un bar de considerable tamaño que estaba decorado bajo la temática de un famoso grupo de rock.

Fotos de los miembros, portadas de discos, merchan oficial... Todo lo que un fan podía desear estaba encerrado en aquellas dos plantas.

En mitad del mismo, rodeado de varias mesas circulares y de madera oscura, se encontraba un escenario lo suficientemente grande para una banda. A un lateral del mismo habían unas escaleras que llevaban a la planta de arriba, la cual era una especie de balcón con asientos y mesas del mismo tipo que de las de abajo, donde se podía ver desde la altura a los grupos que tocaban.

Conectados; KamijirouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora