quince;

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No sabía cuánto quedaba para llegar a su destino. Podían ser horas, minutos o puede que segundos, pero Shinsou se había encargado de que la chica no supiera a qué hora llegaban en modo venganza por no dejarle dormir toda aquella noche.

Ahí se encontraban los dos, sentados juntos e intentando mantenerse con vida mientras que los otros cuatro dormían plácidamente. Había llegado el momento que ninguno de los dos, por cansados que estuvieran, podían echar una pequeña cabezada.

Ya no comprendían el por qué de aquello. Sólo se limitaban a sufrir en silencio e intentar no despertar a Todoroki, el cual ocupaba el tercer sitio de esa fila de asientos y había salido disparado a por la ventanilla con el fin de apoyar la cabeza contra la pared y así estar más cómodo.

—Me preocupa que llevéis así más de una hora.

Los dos teñidos fulminaron con la mirada a Awase, el cual acababa de abrir los ojos. Este se limitó a frotarse los ojos y echarse hacia delante, apoyando la cabeza en el asiento de delante.

— ¿Dónde está el vagón de fumadores?

—Justo al final de este. Por eso os dije de coger el vagón seis —murmuró Shinsou, levantándose del asiento—. ¿Vamos?

El moreno asintió, palpando sus bolsillos en búsqueda del paquete de cigarros. Tardó poco en levantarse, intentando no despertar a Yaoyorozu, la cual tenía su brazo agarrado.

— ¿Te quedas aquí, Jirou, o vienes?

—Sí, me apetece mucho ver como vuestra vida se acorta —contestó poniéndose de pie.

Shinsou se llevó una mano a la nuca, desviando la mirada de su amiga y liderando a los otros dos hacia la intersección entre el vagón seis y siete.

Abrió la puerta corredera de cristal, dejando pasar primero a los otros dos, y cerrando tras él.

—Que suerte hemos tenido de que esté libre.

—Sí, y con los tres aquí no entrará nadie más.

Jirou se apoyó en una de las paredes, dejando a los dos fumadores juntos con un mechero que parecía estar en sus últimas. Cada vez que corrían la ruleta para golpear la piedra y esta no daba fuego, ella sonreía más y más.

—Estás disfrutando, ¿verdad? —Awase arqueó una ceja, consiguiendo encender su cigarrillo de una vez.

—No sé por qué lo dices.

—En realidad es mala gente —informó Shinsou, aún intentando encender el suyo—. Le ves ahí pequeña, intentando ser mona, pero luego sólo quiere sufrimiento y destrucción.

—Te golpearía, pero suficientemente daño te estás haciendo con lo que tienes entre los labios —musitó, apartando la mirada e intentando ocultar el leve sonrojo que tenía.

—Volver a fumar servía para algo.

La chica puso los ojos en blanco mientras el otro guardaba el mechero en el bolsillo. Awase se limitó a observar como Shinsou intentaba molestar a la chica con el humo, sabiendo que estaba a punto de golpearle si no paraba.

—Veo que tenéis ojeras a juego.

—Ayer se metió en mi cama para no dejarme dormir en toda la noche.

—Oh, suena divertido.

—Podría haberlo sido, igual que lo fue para ti.

—No sé de qué me hablas —murmuró el moreno, dejando escapar el humo por sus labios.

— ¿Sabes cuánto queda, Awase?

—Quedaran unos d-

—No se lo digas, no se lo merece —intervino el teñido, haciendo que la chica frunciera el ceño.

Conectados; KamijirouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora