catorce;

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Después de visitas de hasta parientes que no sabía que tenía, ensayos hasta las tantas de la noche y trabajos para la universidad, Jirou pudo dedicar las últimas horas de aquel miércoles en acabar de hacer la maleta para coger el tren en menos de lo que ella llegaría a imaginarse.

Aquella noche, los miembros de su grupo y Yaoyorozu habían cenado en aquella casa, con la excusa de dormir todos allí y así partir juntos hacia la estación.

Por arte de magia, Awase tenía su futon perfecto para Todoroki, el cual se echaría en la habitación donde tenían los instrumentos; Tetsutetsu parecía muy cómodo en el sofá y Yaoyorozu en la cama del moreno, durmiendo ahí por octava noche desde que vivían los tres juntos porque, aun siendo instigada por los tres, no había sido capaz de decirle a sus padres que se mudaba de casa.

A la chica no le importaba tener a la otra por ahí, pero a Shinsou parecía rechinarle algo. Parecía que la excusa de estudiar lo mismo no era suficiente para el teñido, el cual estaba demasiado atento a los movimientos de la pareja.

La teñida repasó mentalmente de nuevo todo lo necesario para sobrevivir fuera esa semana antes de cerrar, definitivamente, aquella maleta. Sólo debía recordar meter las partituras en la mochila donde llevaría el dinero y el móvil entre otras cosas.

Se dejó caer sobre la mullida cama, soltando un suspiro. Aunque tuviera sueño acumulado de todos esos días y que de seguro mañana mostraría unas hermosas ojeras como en todas estás semanas, sabía que hoy no pegaría ojo ya que los nervios le carcomían y no sólo por el concierto, también por Kaminari.

Desde que el idiota tuvo la videollamada con sus tres compañeros, le estuvo enviado mensajes cada día con una cuenta atrás, escribiéndole los días que quedaban para verse.

A saber por qué tuvo esa idea, pero malgastar su tiempo en recordar enviarle ese mensaje, le parecía estúpido. Luego le venía llorando por las notas cuando se preocupa por cosas tan ligeras.

Se dejó caer sobre la cama, dejando el móvil al filo del abismo. Estuvo rápida en cogerlo al vuelo antes de que chocara contra el suelo y se partiera más la pantalla.

Dudó si enviarle algún mensaje a Kaminari debido a que era muy tarde ya y podría estar durmiendo, pero no perdía nada en intentarlo.

» ¿Sigues despierto?

No le dio tiempo a bloquear el móvil ya que él fue mucho más rápido, apareciendo la pantalla de llamada.

—Asumiré que estás despierto —murmuró nada más cogerlo, escuchando un bostezo del otro lado de la llamada.

—Olvidé poner en silencio el móvil —dijo con una voz más grave de lo normal, asustando en un principio a la chica.

La chica soltó una pequeña risotada, molestando al otro, pero estaba tan cansado que pasó de emitir sus quejas habituales.

— ¿Y por qué no has ignorado el mensaje y seguías durmiendo?

—Lo dices como si fuera fácil. —Soltó un quejido, escuchándose las sábanas de fondo—. No puedo hacerlo.

—Eres idiota.

— ¿Y si fuera algo del viaje? ¿O que hay algún imprevisto? Tengo que contestarte, claro.

—Hubiera sido Shinsou quién te hubiera hablado. ¿Y por qué no me has enviado un mensaje y ya?

—No me importa escuchar tu voz, aunque sea de madrugada.

—Idiota —repitió hundiendo la barbilla en la almohada, notando un leve sonrojo en sus mejillas.

—Mañana nos vemos.

Conectados; KamijirouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora