El chico sonríe y contesta.

—Siento de todo, nervios felicidad, más nervios, miedo. Pero ya quiero que llegue el día, necesito besar y abrazar a Minseok.

—¿Por qué le pusieron así?

—¿Minseok?... es bonito, me gustó mucho.

—¿Y si les gustó a los dos?

—Ajá... Hoseok quería ponerle su nombre al principio pero luego lo convencí.

—Eres un tigre—dice Jungkook. Jimin y YuNa carcajean.

La tarde se pasa entre risas, plática y comida. Seokjin llega por Jungkook y el castaño ofrece llevar a Jimin. El de ojitos sonrientes acepta y se despiden de su amiga.

El camino fue rápido, los edificios estaban cerca. Jungkook pregunta si quiere que Seokjin le ayude a llegar hasta su apartamento, este agradece y dice que no hace falta porque viven en el tercer piso y hay ascensor. Jungkook insiste un poco más y al final se da por vencido.

Jimin entra al edificio y saluda al portero, el hombre le sonríe y el menor sube hasta su apartamento. Entra dejando las llaves en la mesita a un lado de la puerta y camina hasta la cocina sobando su vientre, toma un jugo de durazno del refrigerador y va hasta la sala.

—Buenas noches, Jimin.

El envase de vidrio cae al suelo rompiéndose, Yoongi está frente a él.

—¿C-cómo entraste aquí?

—Que hospitalario, cachorrito—él camina hasta el menor, Jimin tiembla y abraza su vientre como reflejo. El hombre ríe negando con la cabeza. Él jamás le haría algo a su bebé —nunca dañaría a mi hijo, Jimin. Me duele que pienses eso—el hombre hace un puchero.

—¡No es tu hijo, es mío!—Jimin cierra los ojos después de pronunciar esas palabras. El doctor le dijo que no debía sufrir emociones fuertes, que no debía alterarse.

—Si te hace bien pensarlo... ven, vamos a platicar—Jimin niega y Yoongi saca un arma del bolso de el suéter —dije que te sientes.

Jimin abre su boca y tiembla, camina despacio hacia el sofá y se sienta ahí.

—¿Qué e-es lo que quieres, Yoongi?

—Mi familia, la que tú me quitaste. Hoseok es mi esposo y el bebé es mío.

—N-no es cierto, Yoongi, estás mal, si me dejas ir juro que nadie sabrá esto.

Yoongi ríe.

—Me arrebataste todo, Jimin. Dejé pasar lo de la preparatoria pero esto es peor.

—¿Lo de la preparatoria?—Jimin frunce el ceño en confusión.

—¡No te hagas idiota!—Yoongi le apunta con el arma y se acerca a él —¡Seokie, Jimin! Aquel con el que te acostaste.

Jimin niega con la cabeza, su boca está abierta tratando de decir algo y sus ojos llenos de lágrimas. Aún abraza su vientre.

—Y-yo no estuve con él, yo le rechace, Yoongi. ¡Tú sabías que a mí me gustaba Hoseok!

—¿¡Y piensas que te voy a creer!?—enojado toma la barbilla de Jimin entre sus dedos y pone el arma en su cabeza—Yo los vi, no soy ninguna idiota. Él tenía flores y sus amigos una pancarta. Era obvio que algo había pasado entre ustedes.

—N-no pasó nada, Yoongi. P-por favor—las lágrimas caían por sus mejillas, temía por su vida y por la de su bebé —Te lo juro, s-solo hablamos para trabajos escolares... por favor créeme.

Yoongi le miro y sonrió mientras negaba con la cabeza, soltó bruscamente la cara de Jimin se levantó. Quitó el seguro del arma y le apuntó a Jimin.

—Tan fácil que sería acabar contigo ahora, Jimin. Librar al mundo de una basura como tú—Jimin cerró sus ojos y negó con la cabeza.

—Por favor, Yoongi... t-tú eras mi mejor amigo, siempre me cuidaste...

—¡Cállate!

—D-decías que s-si alguien se metía conmigo, t-tendría que vérselas contigo...

—¡Que te calles!— disparó hacia la ventana, Jimin dio un salto y sintió sus pantalones húmedos.

—Y-Yoongi... e-el b-bebé.

El último deja el arma en la mesita café y camina hasta él poniéndose a su altura. También hay lágrimas en sus ojos. Ambos se miran a los ojos y el pelinegro se levanta, toma el teléfono y Jimin puede escuchar que pide una ambulancia. El dolor es demasiado, acaricia su estómago y encaja sus uñas en la palma de sus manos. Levanta la vista buscando a Yoongi, puede ver que la mujer camina hasta la puerta y le dedica una mirada antes de salir.

Jimin busca su celular en sus bolsillos y cuando lo encuentra llama a Hoseok.

—Hola, amor. Ya voy para allá, pasé a comprar la cena.

—¡El bebé ya viene, H-Hoseok!... p-por favor... te necesito conmigo.

Jimin soltó el teléfono y se acostó en el suelo, el dolor solo iba en aumento. No supo cuánto tiempo tardaron la ambulancia pero Hoseok no llegó. Lo último de lo que Jimin fue consciente fue del techo blanco del hospital y del como lo llevaban en una camilla.

Después de eso todo fue oscuridad.



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¿Me prestas tu vientre? | Hopemin Yoonseok ~ M-preg¡Lee esta historia GRATIS!