Capítulo 1

2.3K 68 6
                                              

Y ahí me encontraba, dolida, humillada, siendo llevada a lo que estaba segura sería mi muerte.

Llevaba esposada tres días, sin ver la luz del día, sin probar bocado y no más que agua, no me había bañado en una semana y llevaba el mismo vestido. Me sentía a decir verdad bastante mal.

- Bajen –gritó el hombre que cuidaba la puerta del camión.

Sentí un dolor punzante en la cabeza cuando por fin pude ver la luz, hubiese sentido libertad de no ser por las esposas. Una docena de chicas me acompañaba, bajamos despacio mientras curiosas mirábamos alrededor, no sabíamos donde estábamos y decir que el terror nos invadía era poco, caminamos hasta donde el hombre nos indicó y un ligero olor a tabaco se hizo presente.

Me di cuenta que nos estaban llevando por una puerta de emergencia, habían muchísimas escaleras y el aliento ya me faltaba, cuando mis descalzos pies no pudieron más caí al piso, vi como varias se sorprendieron e inmediatamente sentí que alguien tiró de mi trenza.

- Levántate –me gritó.

A duras penas me levanté y caminé hacia donde iban las otras, no pude evitar pensar como era que había llegado a esto y me detuve junto con las otras en medio de una habitación que más parecía un camerino. Un hombre de traje que sostenía un puro nos miró con una sonrisa ladina y fue en ese momento en el que me di cuenta de lo que se trataba.

El pánico me invadió.

Fue justo en ese momento en el que empecé a pensar en mí. Mi padrastro era un hombre alcohólico que nos había llevado a la ruina luego de la muerte de mi padre, el cáncer de mi madre no nos había permitido conseguir mucho dinero para mis estudios, de repente una tarde vinieron por mí y nunca más volví a verla.

- Ella es perfecta para esta subasta –uno de ellos me señaló y las manos me temblaron- quien la vendió dijo que era virgen-el hombre que reconocí era el de la puerta sonrió.

- Hay que guardarla para el final -sonrió el jefe y lanzó el humo por la nariz- fijo nos forramos de verdes con ella.

Un tipo delgado apareció detrás de una cortina con un ridículo traje y nos miró una a una, me sentí como un animal de zoológico, el hombre tomó del brazo de una de ellas y la llevó casi a rastras mientras ella se quejaba.

- Harás lo que yo te diga –le gritó él.

- ¡No! –fue lo último que dijo.

Se escuchó una música instrumental de fondo y entendimos que era una especie de señal, una mujer apareció con otras dos y nos miraron de pies a cabeza.

- La subasta empezará en media hora –dijo la mujer y se sentó frente a nosotras- tiempo suficiente para ir arreglándolas.

Una de las mujeres se acercó a una muchacha y le sonrió, le tomó el brazo e inmediatamente la llevó a uno de los tipos que jugaba con un grupo de llaves en los dedos.

- Ella primero -le dijo sonriendo.

La otra vino hacia mí y me tomó del brazo, no sabía si aterrarme o sentirme aliviada por tener que salir de ese camerino, me quitaron las esposas y me llevaron a otra sola, habían muchas luces, la mujer me llevó a un baño pequeño y me tiró una toalla, desesperada me lavé la cara y sin querer empecé a beber agua del grifo.

- Debes hacer lo que se te pida –dijo mientras me veía secarme la cara- te voy a arreglar un poquito y saldrás ahí.

Nerviosa asentí y me miré en el espejo, estaba delgada, tenía ojeras, sin contar que mi piel tenía un color grisaceo, mi cabello se veía reseco y mis labios estaban llenos de heridas.

El Precio del Amor / Joon.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora