Cap 37. Haz tu maleta.

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POV's Ethan

Llegué a la oficina con ganas de ver a Amanda, esta chica me tenía loco. Su olor, sus besos, su cara... Dejé mis cosas en el despacho y llamé al suyo pero nadie respondió. Traté de volver a llamar un par de veces pero nada, no lo cogía. Salí de mi despacho y fui a buscarla directamente, toqué a su puerta.

-No está.- Dijo Ian mientras pasaba por detrás de mí y desaparecía por el pasillo. Imbécil.

Volví a mi despacho y la escribí un mensaje al que rápidamente respondió.

-¿Dónde estás?

-Amanda: Me encuentro un poco mal, ¿Te importa si hoy trabajo desde casa?

-Si claro, quédate en casa. Hoy no creo que vayas a tener mucho trabajo. Llámame si necesitas algo.

Volví a mi despacho más tranquilo, si se encontraba mal no iba a mandarla más trabajo, luego me acercaría a verla.

Me encontraba delante de la puerta de su casa y mandé un mensaje.

-Ábreme la puerta.

Esperé pero ni leía mi mensaje ni contestaba. Habíamos hablado eso de no colarme en su casa pero esta vez era necesario. Abrí la puerta y cerré sin hacer ruido. Fui al salón donde la vi dormida con una manta, también vi una cajita de regalo con una pulsera de plata dentro y en el mueble unas flores recientes. Si esto se lo había regalado un chico o había venido un chico a dárselo iba a tener problemas.

-Amanda, despierta.- Susurré mientras acariciaba su carita.

Abrió los ojos poco a poco y me miró con susto.

-Dios Ethan, ¿Quieres matarme?-Dijo aún jadeando.

-Te mandé un mensaje pero no abrías la puerta a si que entré para ver como estabas.

-Vale, recuérdame que te de una llave. Vas a joder mi cerradura. -Vi que se levantaba con la manta aun enrollada y se metió en la cocina.

-¿Quieres un café? -Me preguntó cuando notó que estaba allí.

Estaba despeinada, sin maquillaje, con un pijama y con mala cara pero estaba preciosa. No sé qué me estás haciendo Amanda.

-¿De quién son esas flores? -Pregunté aun desde el marco de la puerta.

-Mías. -Respondió sin dejar de preparar café.

-Amanda...

-No sé de quién son. -¿Tiene flores en su casa y no sabe de quién son?

-Dame tu móvil. -Paró de hacer café y me miró asustada.

-No. No tienes derecho a cogerme el móvil. - ¿Qué ocultas Amanda?

-Mira cariño, desde que eres mía tengo aun mas derecho a revisarte el móvil y más cuando veo que me estás ocultando algo.

-Ethan no te estoy ocultando nada no sé quién me ha mandado flores.

-¿Me das tú el móvil o lo cojo yo?

Se quedó mirándome fijamente y salió de la cocina, la seguí de cerca. Cogió su móvil y me lo dio, antes de que se alejara la rodeé con el brazo. Se iba a quedar conmigo mientras yo veía que mierdas estaba pasando aquí. Falta al trabajo porque se encuentra mal y en su casa me encuentro flores y una pulsera de plata. Ví que se ponía nerviosa cuando entré en los mensajes y ahora entendía el porque.

-¿Qué es esto?

-Ya te he dicho que no lo sé, será alguna broma de alguien. -Se soltó y se sentó en el sillón.

-¿Crees que es una broma todo esto? ¿Que sepa dónde vives y te envíe flores y una pulsera?

-¿Y qué quieres que haga? Me llamó y cuando lo cogí pregunté quién era, solo me dijo que pronto lo sabría y llamaron al timbre. Cuando abrí la puerta solo encontré las flores y esa caja.

-Vale recoge tus cosas, nos vamos.- Había conseguido ponerme nervioso, no iba a dejarla sola con ese loco por ahí.

-¿Cómo que recoja mis cosas? Relájate Ethan no voy a ir a ningún lado.

-¿Prefieres irte sin tus cosas?- Contesté ya bastante alterado.

-¿Pero qué cosas? ¿A dónde vamos?- Vi que se estaba alterando también.

-Te vienes a mi casa hasta que todo esto se solucione.

-Ah no, ni de coña.

-O coges tus cosas ahora y bajas al coche tú misma o te bajo yo.

-Que no voy a ir a ninguna parte Ethan, olvídate. Quédate tú esta noche si quieres.

Salí de aquel salón y me metí en su cuarto cerrando con pestillo la habitación. Cogí una maleta y metí dentro cosas para que pudiera vestirse los siguientes días, ropa interior, ropa cómoda, camisas, faldas, vestidos y un par de zapatos. Encima de un tocador había un estuche con sus cosas de maquillaje a si que también las metí. Su bolso estaba encima de la cama y su móvil lo tenía yo.
Salí del cuarto y dejé la maleta y el bolso al lado de la puerta y volví a entrar en el salón.

-Nos vamos ya.

-Ya te lo he dicho, que no me voy a ninguna parte.- Vi que se tumbaba en el sofá y se tapaba con esa manta.

Me acerqué al sofá y la cargué en mi hombro, ella pataleó como ya esperaba pero me daba exactamente igual. Bajé al parking y la metí al coche, ella seguía resistiéndose a si que la metí en el lado del copiloto y cerré el coche. Aun tenía que subir a por la maleta y el bolso.

El camino a mi casa fue bastante largo, ella no me hablaba y yo no tenía intención de arrepentirme y darme la vuelta para dejarla en su casa.

-Vamos Amanda sal del coche.

Me sorprendió cuando la vi salir sin rechistar aun con la manta enrollada. Cogí su maleta y subimos a mi casa.

-Dame mi móvil. -De repente me habló.

-No te voy a dar nada de momento. Ya sabes donde están las cosas en esta casa, puedes hacer lo que quieras.

Vi que se metía en mi cuarto a si que la dejé tranquila, necesitaba una copa. Saqué la botella de vino y volví a leer los mensajes que había enviado ese loco.
Ya era tarde, entre en mi cuarto para preguntarla si quería algo de cenar pero la vi dormida sobre mi cama.

Pensé que Max podría averiguar de quién se trataba a si que lo llamé.

-Más te vale que sea una urgencia.- Dijo nada más cogió el teléfono.

Le conté todo lo sucedido y me dijo que iba a mandar los mensajes a uno de sus contactos para que averiguasen todo.

-¿Tienes trabajo ahora mismo Max?-Pregunté. Esto no iba a hacerle nada de gracia a Amanda.

-¿Qué necesitas?

-Verás, tengo reuniones importantes el resto de la semana y no voy a estar mucho por la oficina. Quiero un guardaespaldas para Amanda, no quiero que ande sola hasta que no sepamos quien es el tio este.

-Vale te mando a uno para el resto de la semana. -Me contestó rápidamente.

-No tio, no quiero a otro hombre cerca de ella te quiero a ti. Eres el único en el que confío.

-Me debes una grande hermano pero allí estaré.

MI JEFE.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora