Capítulo 23

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Noah y Kris me miraron pareciendo sorprendidos.

Kristal y mi madre se llevaron las manos al rostro, debido a la sorpresa.

-¡Luces hermosa ___!

Gritó Kristal en cuanto llegué a su lado.

Me di una vuelta para terminar de mostrarles bien mi vestido.

De un tono azul brillante, un bonito escote y de hombros caídos.

Me había recogido el cabello en una coleta alta, y rizado las puntas.

-Vaya prima, te ves muy bien.- Agregó Noah, sonriendo.

-Ustedes también lucen espectaculares.- Respondí.

Miré el vestido de Kristal, ajustado a su cuerpo y con espalda descubierta, de un bonito color rojo.

Mientras que Noah lucía simplemente un traje negro, con una camisa del mismo color y una corbata en tono vino.

-Les tomaré una foto y después podrán irse. ¿De acuerdo?

Dijo mi madre emocionada.

Tomó mi celular y los tres nos abrazamos, sonriendo y luciendo contentos para la ocasión.

Finalmente el flash salió, indicándonos que la fotografía había sido tomada correctamente.

Y después nos pusimos en marcha hacia la preparatoria.

[...]

Me preguntaba como hubiera sido asistir al baile con él.

Y en este momento, me arrepentía de no tener algún acompañante.

Observé de lejos a Noah y a Kristal, bailando mientras ambos reían y criticaban a las demás personas.

A veces me cuestionaba quien se llevaba mejor con él, si ella o yo, que era su prima.

Mi atención fue robada de inmediato, al notar a un grupo de chicos bastante conocidos.

Y luego, se me rompió el corazón como por milésima vez en el mes.

Ross lucía increíble, perfecto, como siempre.

Vestía un bonito traje color gris, junto con una corbata color negro.

Su rubio cabello estaba muy bien peinado y lucía feliz, disfrutando de la noche.

Y no venía solo, pues aquella chica pelinegra, Megan, venía de la mano con él.

Quise morirme y sentí un nudo en mi garganta, algo que me decía que mi noche no iba a ser nada buena, y que ya no iba a disfrutar del baile después de esto.

Caminé deprisa saliendo de las canchas de la preparatoria, perdiéndome entre cada pasillo de la enorme escuela.

Me desvanecí de repente, terminando recargada en un casillero y sentada en el suelo, con las rodillas ligeramente dobladas y cubriendo mi rostro con las manos.

Lloré y sentí como si el mundo se fuera a terminar para mí.

Pensé que me quedaría sin lágrimas, pues lloraba con tal intensidad que ya ni siquiera podía respirar bien.

Alguien me tomó entre sus brazos de repente, y lloré, recargada en su pecho.

-¿No crees que deberías hablar con él?

La voz de Noah preocupado por mí, sonó de repente.

La música se escuchaba a lo lejos, y no podía borrar la imagen de Ross con esa chica.

No Te Enamores // Ross Lynch ¡Lee esta historia GRATIS!