Capítulo 22

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Su celular llevaba sonando algunos minutos.

Finalmente Daniel lo tomó y después de unos segundos, bloqueó el celular.

Me miró sonriendo y fruncí el ceño, preguntándome quien insistía a su número con tanta urgencia.

Rodeó mi cuello con sus brazos, mientras la película seguía y las palomitas se terminaban.

-Iré por más palomitas.

Dije a punto de levantarme del sillón.

-No, está bien, yo iré amor.- Me dijo Daniel y tomó el bowl.

Su celular vibró a mi lado, mientras observaba a Daniel como caminaba hasta la cocina de mi casa.

Bastante cansada, tomé el aparato con intenciones de apagarlo, pero únicamente logré encender la pantalla.

Un par de mensajes en la pantalla de inicio del celular me hicieron darme cuenta que algunas personas nunca cambian.

No importa cuanto lo intenten, o cuanto traten de demostrar que no son las mismas, o que han mejorado.

Había personas que seguirían igual, tal vez siendo la misma mierda de gente, así como Daniel.

"¿Vendrás a verme? Anoche dejaste tu reloj y tu cartera", leí.

Después me fijé en el nombre del contacto.

"Summer A.❤", decía.

Arrojé el celular a un lado en el sofá y me crucé de brazos, decepcionada de Daniel.

Y también de mí misma, de haber creído de nuevo en él, y haber dejado atrás la oportunidad de estar con alguien que me quisiera bien.

Apagué el televisor y en cuanto Daniel regresó a la sala se mostró confundido.

Me dio el bowl de las palomitas y lo dejé a un lado en el sillón, haciendo que algunas se cayeran.

-¿Pasa algo?- Frunció el ceño.

-Lárgate de mi casa.

Le dije, sin agregar nada más.

Arrojé su celular contra su cuerpo y me miró, preocupado.

-¿Qué es lo que pasa, ___?

-¿Todavía te atreves a preguntarlo? Soy una tonta por pensar que regresar contigo era lo mejor que debía de hacer, eres un patán, Daniel.

Lanzó un suspiro y trató de tomar mis manos.

Me solté de inmediato de su agarre y lo empujé.

Me levanté del sofá y lo jalé de la chamarra, invitándolo a que se largara de ahí.

-___, no sé que leíste en el celular, pero puedo explicarte.

Lo interrumpí, soltándole una buena bofetada.

Mi mano ardió durante algunos segundos y Daniel me miró, molesto.

-No me interesa lo que tengas que decirme, ya es tarde Daniel, lo arruinaste de nuevo y no te creo más, desde que regresamos tenía mis dudas pero ahora compruebo que eres un imbécil.

-Bien, como tú digas ___, ¿y ahora vas a regresar con ese idiota?

Reí y negué con la cabeza.

-Dejé cualquier cosa que tenía con Ross para estar contigo, ¿crees que va a querer verme de nuevo? No puedo creer como volví a confiar en ti y dejé ir a alguien que me quería bien.

Le grité, molesta.

Di un par de empujones sobre su abdomen y me tomó por las muñecas.

-Eres un idiota, suéltame.

-¿Me llamaste patán, no? Ahora me voy a comportar como uno.

Daniel trató de besarme pero le di un buen rodillazo en el abdomen.

Se quejó algunos segundos y me soltó, mientras me miraba, terriblemente enojado.

-¡Sólo lárgate! No te quiero ver más, Daniel.

Le dije y me alejé de él, caminando hacia el baño.

Me encerré ahí, asustada de que Daniel pudiera volver a intentar hacerme algo después de esa discusión.

Finalmente después de unos minutos lo escuché salir de mi casa, azotando con fuerza la puerta.

Me miré frente al espejo del baño, notando como las lágrimas comenzaban a salir.

Vaya rabia, tristeza e impotencia que sentía.

[...]

Esta época del año siempre me había gustado, hasta ahora.

Josie y papá se encargaban de decorar la casa con algunas luces, mientras que mamá y yo adornábamos el árbol.

Mi madre notó que algo me sucedía, pues no era muy buena ocultando las ganas de llorar cuando me encontraba bastante mal emocionalmente.

Tomó mi mano de repente y me abrazó.

Sin decir nada la abracé con fuerza y lloré, recargada sobre su hombro.

Sus manos cálidas acariciaban mi cabello y dejó un beso sobre mi cabeza.

-No tienes porque estar así, casi es el baile de invierno, y pronto será Navidad y tendremos una maravillosa cena en familia. Si Daniel, o ese chico Ross no están, ya no puedes hacer nada, ¿de acuerdo?

Me dijo en voz baja, mientras seguía abrazándome.

Después sentí como cuatro brazos más se unían al momento,

Y supe que después de todo, tenía aún a una familia que me amaba incondicionalmente y que estaría conmigo siempre, sin importar lo que pasara, o si antes había mentido.

Y entendí que Daniel no merecía ni una más de mis lágrimas, ni tampoco que lo recordara.

Esa historia se había terminado ya, y ese ciclo estaba por fin, a punto de cerrarse.







***

En los comentarios veo que algunas personas me ponen que mi historia se parece a una película, "A Todos los Chicos que no sé que..." Sorry no me sé el título. Y no sé como reaccionar, jajajaja, porque traté de ver esa película hace algunas semanas y me pareció terrible, y no sé si sea simple coincidencia porque esta historia la tenía planeada y ahora le encuentran parecido con la película.

Voy a deprimirme, o no sé, en fin, espero que les esté gustando...

En la multimedia, Ross Lynch.

Hoy será el último día del año que subiré capítulos, así que aprovechen.

-FeernandaR5.

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