Capítulo 20

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Las manos me temblaron, imposible de dar una respuesta aún, me separé de Daniel.

Mi cabeza estaba llena de dudas, y ahora me encontraba más preocupada de pensar en que Ross posiblemente había visto todo.

-¿___? Intentémoslo una vez más, por favor.

Suplicó Daniel.

Y aunque quería responder mil veces que si, no podía.

No podía hacerlo sin sentirme culpable o miserable porque probablemente terminaría hiriendo a Ross.

Recordé cuál había sido el propósito de la relación falsa que sostenía con Ross, dándome cuenta que lo había logrado.

Pero ahora no sabía si en realidad quería dejar atrás a Ross, y terminar todo.

-___, sabes que te amo.

¿Por qué no podía hablar bien con él, por qué no podía responderle de la misma forma?

Supuse entonces que podía intentarlo una vez más.

Pero luego recordaba a Ross, y cada instante en que quería decirle que si a Daniel, su imagen aparecía en mi cabeza.

-Ross nunca podrá igualar lo que teníamos, ___.

-¿Lo que teníamos y te encargaste de destruir engañándome?

Respondí, con algo de agresividad.

Daniel suspiró y volvió a tomar mis manos, haciendo más incómodo el momento.

Me atrajo hacia él y me abrazó.

Lo peor es que dejé que lo hiciera.

Y finalmente deje que nuestros recuerdos me invadieran, y terminé dando una respuesta.

De la cual no tardé mucho en arrepentirme.

[...]

Las manos me temblaban demasiado.

No habían dejado de temblarme desde que había salido de la preparatoria y me subí al auto.

Afortunadamente ya sabía conducir, y mis padres finalmente me habían dado el auto.

Bajé después de estacionarme y miré la casa de Ross, sin dejar de pensar en cómo iba a hablar con él.

Caminé, llegando hasta la puerta principal y toqué el timbre.

Intentaba sonreír, pero era imposible.

El rubio abrió la puerta y me miró, sin decir ni una sola palabra.

-¿Puedo pasar?

Pregunté, escondiendo mis manos las cuales estaban sumamente temblorosas y sudaban.

Ross lanzó un suspiro y se hizo a un lado para que entrara.

Cerró la puerta después y ambos nos miramos, de pie, en el recibidor.

-¿Qué es lo quieres ___, ahora qué necesitas de mí?

Habló de repente, pareciendo molesto.

-Ross.

Dije sin poder continuar.

-Vi todo allá ___, y supongo que era de esperarse, incluso aunque en el campamento me hayas dicho lo contrario, y me hayas mentido.

Un nudo se formó en mi garganta.

Ross pasó saliva y apretó los labios, mientras se cruzaba de brazos frente a mí.

No Te Enamores // Ross Lynch ¡Lee esta historia GRATIS!