Capítulo 18

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Una terrible jaqueca me atormentaba.

Era imposible que pudiera abrir los ojos sin sentir alguna molestia.

Sabía perfectamente bien lo que había sucedido entre Ross y yo la noche anterior.

Así como sabía perfectamente que ahora me encontraba dormida a su lado, únicamente con las sábanas cubriendo nuestros cuerpos.

Supe que Ross ya se encontraba despierto en cuanto besó mi hombro y me atrajo hacia su cuerpo.

Rodeaba mi cintura con sus brazos, abrazándome.

Sentía su respiración en mi cuello, rozando mi piel tibia.

Sonreí ligeramente, aunque no me encontraba completamente cómoda.

-Hola.

Dijo en voz baja, ligeramente adormilado.

Su voz sonaba algo ronca, dejándome completamente hipnotizada en cuanto lo escuché.

Nuestras manos se encontraron de repente, y entrelazamos nuestros dedos.

Me moví ligeramente, para poder verlo mejor.

-Hola.- Contesté en voz baja.

Finalmente terminé recostada sobre su pecho, apreciando su barbilla y rostro perfectamente.

Tomó mi cabello entre sus dedos después, mientras ambos mirábamos nuestros rostros sin decir nada.

De repente dejó un beso sobre mi frente, y con gusto decidí devolverle la acción, pero esta vez en los labios.

Besé su boca lentamente, colocando un poco más de mi cuerpo sobre el suyo.

Las manos de Ross me tomaron por la espalda, acariciando mi piel con cuidado mientras seguíamos besándonos.

Tomé sus mejillas con delicadeza mientras saboreaba sus labios lentamente.

-¿Irás conmigo al campamento que organizó el equipo? Sabes que antes de cada final de fútbol, solemos hacer algo.

Preguntó de repente, interrumpiendo el beso.

-Claro, claro que iré contigo.

Dije sonriendo.

Ross sonrió de vuelta, pareciendo ligeramente emocionado por mi respuesta.

Me abrazó con más fuerza y me colocó debajo de él de repente, mirándome a los ojos.

-De acuerdo, ahora sigamos en lo que estábamos.

Dijo y me besó, esta vez con más prisa y sin interrupciones.

Rodee su cuello con mis brazos y acaricié cada parte de su cabello, mientras Ross dejaba besos por todo mi rostro y abrazaba mi cuerpo contra el suyo.

-¿Tu madre no ha llamado?- Preguntó de repente, separándose.

Puse los ojos en blanco y reí.

-¿Puedes olvidarte de mi madre y besarme?- Le pedí, riéndome.

-¿Quieres que te bese? ¿Tanto necesitas mis besos?

Preguntó, sintiéndose la gran cosa.

Solté una carcajada y lo atraje a mi rostro, con el objetivo de que finalmente se callara.

El ritmo de nuestros besos así como el de nuestra respiración aumentaba cada segundo que pasaba.

Ross besaba mi cuello, haciéndome sentir en el cielo y causándome bastantes escalofríos.

No Te Enamores // Ross Lynch ¡Lee esta historia GRATIS!