Capítulo 15

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Observaba el bello campo de fútbol, mientras que al mismo tiempo contemplaba a aquel rubio, que ahora era el culpable de que mis pensamientos se encontraran confundidos.

Atrapó el balón en una jugada bastante buena y anotó, celebrando a pesar de que solo se trataba de un entrenamiento.

Por fin entendía porque tantas universidades estaban interesarlo en llevarlo.

Noah apareció en las gradas de repente, sentándose junto a mí.

-¿No deberías estar jugando?- Dije, confundida.

Rió y lanzó un suspiro.

-Me lastimé el tobillo, el entrenador dejó que descansara por hoy. ¿No deberías estar en casa?

Negué con la cabeza.

-He decidido quedarme a ver a Ross, y a pensar.

Noah me miró y negó con la cabeza, una y otra vez.

-¿Qué sucede?- Me cuestionó, como si supiera que tenía algo.

Que mi mente me estaba torturando bastante, y que me encontraba confundida.

Porque amaba a Daniel al parecer, pero después parecía que ya no lo hacía más, y que Ross me gustaba, de pies a cabeza, y otras cosas más de él también parecían encantarme.

¿Cómo le explicaba eso a mi primo, si se suponía que salía como una chica normal con Ross?

-Llevamos semanas fingiendo, o tal vez no.

Solté de repente.

Noah sonrió, pareciendo complacido porque al final lo aceptaba.

-Yo sabía que esa relación era extraña, y por lo menos, al principio no te creí.

Me dijo y suspiré.

-¿Por qué dices que tal vez no han fingido? ¿Es acaso posible que ustedes dos sientan algo mutuo?

Miré al castaño y me pasé las manos por el rostro después.

Observé a Ross corriendo en el campo, mientras varias animadoras parecían gritarle de cosas.

Noté algo distinto esta vez.

Ross había ignorado a todas.

De repente volteó hacia las gradas, percatándose que me encontraba ahí, mirándolo.

Sonreí levemente y noté una sonrisa a través el enorme casco.

-Nos besamos, de una forma bastante linda, a decir verdad.

Le contaba a Noah, mientras él bebía de su refresco energizante.

-¿Y entonces fingiste que salías con él, para darle celos a Daniel? Si adiviné, me deberás una hamburguesa.

Guardé silencio unos segundos.

-Te debo una hamburguesa.

Ambos reímos y acomodé mi cabello, que gracias al viento, lucía más despeinado que antes.

-Probablemente podrías darle una oportunidad, olvidarte del idiota de Daniel y ver que sucede con Ross.

Negué de inmediato ante la idea y Noah suspiró, harto de nunca complacer mis pensamientos o ideas.

-No puedo salir con él, lo conozco tan bien ahora y, no quiero arruinar la amistad que hemos formado. ¿Entiendes, no?

-Algo como Kristal y yo.

Susurró en voz baja, pero sin duda había escuchado.

Mi boca se abrió, sorprendida.

-¡Ni se te ocurra! ¡Con mi mejor amiga no, Peterson!

Le dije en voz alta y repartí algunos golpes leves en su brazo.

Noah rió bastante a mi lado.

-Además, es Ross Lynch, ¿no? ¿Qué me asegura que mientras me besaba a mí, no tenía mensajes con otras chicas, o alguna cita pendiente con una animadora?

Le pregunté a Noah, mostrándome algo desilusionada.

-No hay duda, eres una lástima en esto del amor.

Comentó Noah, y las gradas regresaron al silencio profundo donde se encontraban tan solo minutos antes de nuestra plática.









***

CAPÍTULO CORTO.

En la multimedia, Ross Lynch.

-FeernandaR5.


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