Capítulo 14

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Perdía mi vista entre los párrafos del libro, quedando cada vez más atrapada en la historia.

No era muy aficionada a leer libros, puesto que la mayor parte del tiempo me la pasaba dedicada a otras cosas, pero me agradaba la lectura.

Era relajante, y es sumamente hermoso imaginar una historia en tu mente y desarrollarla como tú quieras.

-___.- Ross me llamó, a mi lado, en el sofá.

Voltee mi cabeza sin querer despegar mi vista del libro y suspiré.

-Dime.- Dije, sonriendo.

-Creo que deberíamos llevar a Rydel arriba, antes de que despierte y vea que mamá se irá.

Cierto, tenía que regresar a mi trabajo de niñera.

Ser una adolescente y joven niñera responsable.

Ross cargó a su pequeña hermana entre sus brazos y subimos las escaleras, hasta llegar a la habitación de Rydel.

Acomodé las cobijas perfectamente y corrí la cortina rosada que cubría la gran ventana de la habitación.

Pude apreciar un hermoso atardecer y de repente los rayos de sol chocaron contra mi rostro, molestando a mis ojos.

Salimos de la habitación y regresamos a lo que antes hacíamos.

Ross miraba un juego de hockey, que justo habían televisado.

Y yo me encontraba leyendo mi historia de puro drama y romance.

-¿Cómo me veo?- Preguntó Riker, llamando nuestra atención.

Recorrí al rubio con la mirada y sonreí, indicando que había hecho bien con esa ropa.

Ross le mostró el dedo pulgar hacia arriba y Riker rió, satisfecho.

-Te agradezco que tomes mi lugar esta vez, odio las fiestas de mamá, y más si son del trabajo.

-Dará una conferencia, es importante para ella Ross.- Respondió Riker.

-Ahora me hiciste sentir mal, ¡sólo había un boleto, además!

Se defendió el rubio a mi lado y saqué aire por la boca, ya acostumbrada a esto en los últimos días con Riker compartiendo la casa con Ross.

La madre de Ross bajó después, luciendo un hermoso vestido negro con detalles en dorado, unas bonitas piezas de joyería y un peinado impecable.

-Se ve muy bien, señora Lynch.

Comenté, observándola.

-Eres un amor, gracias.- Me respondió, haciendo que sonriera.

Ross también sonrió, aunque después notó que lo había hecho muy evidente y de inmediato quito la sonrisa de su rostro.

-¿Están seguros que pueden quedarse con Rydel? Es decir, sé que es tu trabajo pero ahora que salen, no quiero que los moleste.

Mostró preocupación Stormie.

Negué con la cabeza de inmediato y asintió, aliviada.

-La pequeña de los Lynch duerme profundamente, estaremos bien.

Respondí.

-Yo estaría más preocupado por ustedes dos, que por Rydel.

Mencionó Riker de repente.

Ross le dedicó una mirada bastante amenazante y reí, apenada.

Stormie y Riker dedicaron algunos minutos a despedirse de ambos y después salieron de casa.

No Te Enamores // Ross Lynch ¡Lee esta historia GRATIS!