Capítulo 6

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Bajé del auto dejando a Noah bastante confundido.

Su amigo también lucía así, al percatarse del lugar donde estábamos.

-¿Debo preguntar por qué vienes a casa de Lynch?

Dijo mi primo, bajando el vidrio del automóvil y haciendo que me detuviera justo cuando caminaba hacia la banqueta.

-Deja de hacerle tantas preguntas, que incómodo.

Sugirió su amigo, quien aún no sabía como se llamaba.

Sonreí completamente de acuerdo y Noah suspiró.

-Bien, ve con cuidado entonces.

Puso los ojos en blanco y no entré hasta que se fueron.

Caminé hacia la acera, cruzando el jardín y patio delantero.

Había un pequeño sendero de cemento, para no pisar el césped.

Lo seguí, llegando hasta la puerta principal, donde toqué el timbre de la hermosa casa.

Me acomodé el cabello ligeramente, con mis manos.

Minutos más tarde, la señora Lynch abrió la puerta.

-Hola linda, pasa.- Me dio un beso en la mejilla y sonreí.

Intentaba ser amable con ella, después de todo, Stormie Lynch no tenía la culpa de lo que su hijo me hacía.

-Mi madre me contó que necesitaba una niñera, justo perdí mi trabajo en una cafetería y...- Me interrumpió, llevándome hasta la cocina de la mano.

Observé cada detalle de la casa, quedando algo encantada.

De verdad era bonita.

Bastante grande, con unos muebles hermosos y pisos impecables.

En la parte de atrás había un hermoso patio junto con una piscina.

-Lamento lo de tu trabajo cielo, ¿quieres algo de tomar?- Me ofreció.

Negué agradecida y sonreí, ligeramente nerviosa.

-Y respecto a lo del empleo, estaría encantada de que cuidaras a Rydel.

Sonreí emocionada por casi tener el trabajo.

Y luego, regresé a la realidad de mi situación con un solo grito.

-Mamá, ¿podrías decirle a Rydel que no toque mis cosas mientras me baño? Justo rompió el cargador de mi celular...

Ross Lynch apareció de repente en la cocina.

Con un simple short, descalzo y sin playera.

Me miró y de inmediato abrió los ojos como plato, queriéndose morir.

Y pensar que iba a tener que soportarlo mientras cuidaba a su hermana.

Giré mi cabeza al instante en que lo noté casi sin ropa y cerré mis ojos.

Su madre rió con nuestra conducta.

-Ross, ¿podemos discutir eso en otra ocasión? Saluda y sube a cambiarte, por favor.

Mantuve la vista aún en otra parte, mirando el bonito jardín y varias de las plantas.

-Claro, pero ¿qué haces aquí?- Me preguntó el rubio esta vez, más directo.

Decidí dejar de comportarme como si nunca hubiera visto a un chico en solo short, o desnudo y tomé la suficiente valentía para mirarlo y defenderme.

-Tu madre necesita una niñera.

Respondí, sonriendo.

Lo miré aún impresionado de que estuviera en su casa.

Negó con la cabeza y suspiró.

Desapareció minutos después, probablemente teniendo una rabieta.

-No sería necesario que contratara a alguien para cuidar a Rydel, si tan solo Ross se hiciera algo responsable de ella, es solo que, no tolera mucho a su hermana.

Se le notaba estresada, bastante.

-He tenido bastante trabajo, y tengo muchos asuntos y viajes próximos, así que necesitaba estar segura de que Rydel estaría en buenas manos.- Asentí con la cabeza.

Entendía perfectamente su preocupación.

-Me encargaré de que esté bien, solo confíe en mí, me gustan mucho los niños.

La animé, para que finalmente me diera el trabajo.

-Claro que confío en ti cariño, se ve que eres una linda chica y llegas justo cuando estaba desesperada por hallar a alguien. De todas las chicas y señoras que han hablado conmigo, definitivamente eres la única que me inspira completa confianza.

Sonreí por las palabras tan bonitas que la señora Lynch me daba.

Definitivamente el trabajo era mío.

-Además, me parece perfecta la idea, así no tendrás ningún problema compartiendo la casa en ocasiones con Ross, ya lo conoces y eso me tiene más tranquila.

"Si supiera, señora", pensé.

Asentí con la cabeza y fingiendo una sonrisa.

¿Qué acaso ya había olvidado todos los problemas que su hijo y yo habíamos tenido antes?

Parecía ser que si.

-¿Entonces, tengo el trabajo?

Pregunté.

La señora Lynch sonrió pareciendo encantada.

-Claro que si, y como creo que necesitas el trabajo ya que perdiste tu anterior empleo, te daré doble paga y no te preocupes si algún día no puedes cuidarla, lo entenderé. La preparatoria es difícil y entiendo que tengas días ocupados.

Esto parecía un sueño.

El trabajo ideal, de no ser porque tendría que aguantar a Ross Lynch la mayor parte del tiempo.

-¿Puedes comenzar mañana?- Preguntó.

Recordé la fiesta y de inmediato negué con la cabeza.

-Tengo un compromiso, pero el sábado estaré aquí sin falta.

-¿Puedes venir al mediodía?- Asentí.

Decidí que ya era tiempo de irme.

La señora Lynch me acompañó hasta la puerta nuevamente, para despedirme.

El rubio bajó nuevamente, esta vez luciendo más presentable.

Suspiré algo fastidiada al verlo y él igualmente me miró de mala forma.

-¿Tan pronto te vas?- Preguntó él, molestándome.

-No te preocupes cielo, el sábado estará de vuelta, todo el día.

Respondió su madre, a lo que sonreí.

Sin duda, Ross Lynch estaba bastante molesto con la decisión de su madre.

Le guiñé un ojo y me di la vuelta después, saliendo de esa casa.








***

Se viene lo interesante, sigan leyéndola.

En la multimedia, Ross Lynch.

MUCHAS GRACIAS POR SUS LECTURAS, NO OLVIDEN COMENTAR.

-FeernandaR5.

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