Capítulo 5

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Las lágrimas aún corrían por mis mejillas.

Entré bastante molesta y casi tirando la puerta.

Me quedé sin habla al mirar hacia la sala, justo cuando me disponía a subir hacia mi habitación.

Miré confundida a mi madre, quien también me miraba, junto con la señora Lynch.

-Buenas tardes.- Dije, sonando bastante confundida.

-Cariño, ¿todo bien?

Preguntó mi madre, levantándose al notar que lloraba.

Miré a la señora Lynch, una mujer rubia y de apariencia amable.

Un par de veces había tenido que tratar con ella, por asuntos sobre su hijo y todo lo que me había hecho a lo largo de nuestra vida escolar.

Era una buena persona, a diferencia de su hijo.

-Puedo regresar después, Helena.

Le comentó a mi madre, mientras ella me abrazaba ligeramente.

-Esta bien, estaré en mi habitación, gracias por preocuparse.

Le respondí a la mujer y sonrió.

Mi madre asintió con la cabeza.

De lo que se tratara, cualquier cosa por la cual ella estuviera aquí, ya me enteraría después.

[...]

Mi madre tocó a la puerta, insistentemente.

Lancé un suspiro y me levanté a abrir.

Regresé hacia mi cama, tirándome sobre una almohada bastante cómoda.

-¿Vas a decirme que sucedió? Regresaste bastante temprano del trabajo.

Bufé y la miré, enojada aún.

-Ya no tengo trabajo.

Me miró sorprendida y preocupada al mismo tiempo.

-¿Por qué? Dios ___, no puedo pensar en que habrás hecho.

-¿Por qué siempre crees que tengo la culpa de todo?

Le respondí, bastante ofendida.

Me miró, desaprobando el tono en que le había hablado.

Se sentó a los pies de mi cama y acarició mis pies, haciéndome cosquillas.

-¿Qué sucedió entonces?

-El estúpido hijo de la señora Lynch, ese rubio, volvió a hacerme el día imposible.

Sonreí, falsamente.

Mi madre rió y negó con la cabeza.

-Me echó en cara mi ruptura con Daniel y me enfurecí. ¿Qué hacía Stormie Lynch aquí?

Pregunté, aún confundida.

-Necesita ayuda legal, por una campaña publicitaria de la empresa donde trabaja. Vino a buscarme, era la única abogada que conocía, y según ella, confía en mi trabajo bastante.

Asentí con la cabeza, sin comprender exactamente de que se podría tratar, pero tampoco me interesaba saber todo.

-Como nos conocemos de años, pidió mi ayuda.

-Ella pidió tu ayuda, ¿ahora tú puedes pedirle que le ponga atención a su hijo?

Pregunté, sugiriendo realmente.

Mi madre me miró y negó con la cabeza.

-Simplemente ignóralo, ___.

-¿Crees que no lo he intentado? Ahora hasta me quedé sin trabajo.

No Te Enamores // Ross Lynch ¡Lee esta historia GRATIS!