Capítulo 4

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Me giré sobre mi cuerpo, para alcanzar uno de los envases donde servían los frappés.

Finalmente serví el contenido en el envase, agregué algo de crema batida y canela.

Y después, se lo entregué a una mujer, quien había decidido esperar junto al mostrador.

-Que tenga un buen día.- Sonreí.

La mujer asintió, dándome las gracias y salió segundos después.

Casi dos semanas trabajando en la cafetería, tan rápido se había pasado el tiempo.

Uno de mis compañeros de trabajo me encargó una orden y regresé a mis ocupaciones.

Prácticamente, me encargaba de servir las órdenes.

Otros las tomaban, y después yo hacía el resto.

Era algo cansado, sobre todo considerando que trabajaba ahí desde que salía de la preparatoria hasta las siete de la tarde, cuando cerraban el establecimiento.

El viernes había tenido que quedarme hasta tarde, cerca de las diez, hora en que cierran el centro comercial.

Todo gracias a la gran cantidad de gente que había.

Me agradaba mantenerme ocupada en esto, pues me hacía dejar de pensar en Daniel, lo cual me dolía bastante todavía.

-Es mi hora libre, ¿puedo encargarte que atiendas el mostrador y prepares? No hay tanta gente hoy.

Comenzó una de las chicas que trabajaba conmigo, la jefa, para ser exactos.

Sonreí y asentí con la cabeza.

¿Qué podía suceder? Prácticamente el lugar estaba vacío.

Ajusté la coleta que sostenía mi cabello y me acomodé el vestido que hoy había decidido usar.

Afortunadamente, no se usaban uniformes, pues era obligatorio utilizar un delantal con el logo y nombre de la cafetería.

De no ser por la música del lugar, todo estaría bastante tranquilo, y aburrido.

Esa tranquilidad desapareció en cuestión de segundos.

Sentí como mi rostro se tornaba algo pálido al ver a mis próximos clientes.

-¿Tomo la orden o preparas esta? ¿Sabes como usar la máquina de expresso?

Preguntó un chico, quien también trabajaba ahí y se portaba bastante bien conmigo.

-Creo que tomaré la orden.

Dije, dudando.

Caminé hacia la mesa que ese rubio y sus amigos habían elegido.

Me acerqué con las manos temblándome, y algo nerviosa.

Intenté mostrar una sonrisa y finalmente lo hice.

-¿Puedo tomar su orden?

Quería morirme.

Ross Lynch sonrió, al percatarse quien era la persona que los había atendido.

Sus dos acompañantes sonrieron también, y uno de ellos alzó las cejas.

-Hola Evans, ¿irás a la fiesta? Los del equipo de hockey ganaron otro partido, necesitamos celebrarlo, ¿no crees?

Habló Brandon, uno de sus amigos.

Un chico moreno y bastante guapo.

Aunque no era de sorprenderse.

No Te Enamores // Ross Lynch ¡Lee esta historia GRATIS!