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Hoseok observaba su computadora, faltaban diez minutos para salir a comer y él había quedado en ir con Seokjin, el moreno trabajaba a 15 minutos. En una escuela de arte, era maestro.

Era extraña su amistad, un contador y un artista. Polos totalmente opuestos, era cierto eso de "los opuestos se atraen" aunque muchas veces chocaban, ellos no cambiarían su amistad por nada, o eso pensaban.

Unos toques en su puerta y una cabellera negra captan su atención.

—Señor Jung—Mohni, su asistente, pide permiso para entrar.

—Pasa—la chica lo hace acomodando sus lentes, tiene un legajo negro en sus manos.

—Son los papeles que me pidió ayer, conseguí varias casas y unos departamentos. Están los precios y algunas fotos. Solo está que usted me diga y llamo para hacer una cita.

—Muchas gracias, Mohni. Puedes retirarte—la chica asintió y se dio la vuelta, antes de salir habló.

—Casi se me olvidaba, el señor Winston quiere una satisfacción sobre los costos de la mercancía que se mandó a Chicago.

—Nonono... ¿te dijo si va a venir?

Hoseok se especializaba en el área de costos, él se encargaba de determinar cuánto costaba producir un bien o un servicio, en el caso de Winston era comida.

—Dijo que el viernes.

—¿En dónde está Heri?

Ella era su compañera, casi siempre que él la cagaba: la chica lo limpiaba. Era demasiado lista y su mano derecha.

—Salió a comer, Señor... en cuanto regrese le digo que venga para acá.

—Por favor.

La mujer asintió y se fue. Hoseok llevó sus dedos a sus cienes y las masajeo, estaba bastante estresado y apenas iban a ser las dos y media.

Su celular suena y ve el número en la pantalla.

—¿Qué pasó, Seokjin?

—Ya te estoy esperando y si no llegas pronto me pondré a comer.

—Voy para allá.

Tomó su sacó azul del respaldo de la silla y se lo puso, guardó su celular en el interior de este y caminó hacía la salida. Mohni estaba sentada tecleando algo en su computador, a su lado había una chica de cabellos negros y ojos verdes, era Seng. Hoseok recuerda haber ido a su boda hace unos meses.

—Puedes salir a comer—le avisó, Seng le saludó con una sonrisa y él la correspondió.

No tardó más de 10 minutos en llegar al restaurante, era de comida italiana. La favorita de Seokjin.

Entró al lugar y una chica de ojos cafés lo recibió.

—Bienvenido, ¿quiere mesa o lo esperan?

—Me esperan... Kim Seokjin, llegó hace poco.

—Sí, por aquí—la mujer lo guió y divisó a Seokjin ensimismado en su celular. Arrastró la silla y el moreno dio un pequeño salto, Hoseok rió —enseguida los atienden.

—Hijo de puta, no me asustes.

—chúpala, Kim.

—Tan refinado señor Jung.

Hoseok aguantó las ganas de sacarle el dedo medio, un mesero llegó y dejó una canasta con pan.

—¿Qué desean de entrada?

¿Me prestas tu vientre? | Hopemin Yoonseok ~ M-preg¡Lee esta historia GRATIS!