Capítulo 26.1- Heterocromía

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—¡Thomas!— exclamó de júbilo Sophia Peyton al ver a su hermano, su adorado hermano, entrar por el recibidor de la casa familiar como si no hubiera pasado el tiempo—¿cómo te has atrevido a dejarme sola por tanto tiempo?— demandó con una sonrisa tan amplia que a penas pareció una queja .

— Necesito ver a papá— fue toda su respuesta tras el abrazo asfixiante que su hermana le había regalado con sincero afecto. 

No hizo falta que Sophia le indicara dónde se encontraba su progenitor ni si quiera fue necesario ir en su busca, Charles Peyton salió de las sombras para aparecer frente a sus dos vástagos. 

—¡Papaíto! Thomas está aquí— señaló lo evidente la única fémina del lugar. Charles torció la comisura de su labio en un intento fallido de transmitir alegría.

—Vamos hijo, pasa dentro—carraspeó su dormida garganta siendo aquello lo más afectuoso que había conseguido decir en décadas. 

—No he venido para quedarme — se apresuró en aclarar.

—¿Cómo que no?— se quejó Sophia cruzando los brazos por delante y removiendo sus bucles dorados con tanto atractivo que, para su desgracia, no parecía tan enfadada como quería demostrar. 

—He venido para alertarte, papá.

—¿Alertarme?— alzó una ceja molesto por la insinuación de que él pudiera estar corriendo peligro de alguna forma. Él, que lo tenía siempre todo controlado. 

—Virgin es peor de lo que pensábamos— se sentó en uno de los sillones del salón sintiéndose con la libertad de hacerlo, acto que imitaron su padre y su hermana para escucharlo. 

Las explicaciones fueron largas, y dolorosas. 

Para nadie fue agradable saber que habían sido víctimas de engaños, pócimas y manipulaciones. Así como ningún Peyton se quedó tranquilo al saber que había otro Peyton en la familia, un bastardo. 

—Díos mío, ¡qué enredo!— se aquejó la británica— mi hermano, resulta que ahora es mi sobrino...

— No es tu hermano— convino Charles que ni si quiera se había inmutado durante toda la narración de sucesos.

— Ni tu sobrino— agregó Thomas.

—Ay no, no me lo puedo creer. ¿Entonces qué es señores? — se puso seria de golpe, alzando el dedo índice y señalando a ambos hombres con autoridad— No está bien el egoísmo en el que viven, no está bien. Ese niño es un ser humano como cualquier otro y no merece ser tratado como a un palco de escoria — bajó el dedo y volvió a sonreír— Johan Peyton, es tu hijo, papá. Te guste o no, así que ya pueden arreglar el papeleo, y traerlo en esta casa mientras mandan a Virgin a los confines del mundo. 

—¿Reconocerlo? Jamás.

— No hablo de reconocerlo papá, hablo de que anuléis ese documento en el que dice que Thomas es su padre y que luego traigáis al bebé aquí. Yo se lo daré a una de las doncellas de la casa para que lo crie como si fuera suyo, ella sabrá mantener el secreto y tiene la edad suficiente como para cumplir con la responsabilidad. De ese modo, no echaremos a la calle a un pobre bebé y le daremos un poco de la dignidad que se merece como familiar nuestro qué es, nos guste o no. 

—Se confundirán las cosas, cuando crecerá tendrá preguntas y si descubre la verdad... Mejor seria darlo a una familia que no pueda tener hijos— Thomas se removió incómodo.

—Ahora lo que menos nos preocupa es el apellido de Johan, lo que tenemos que hacer es acabar con la víbora que nos ha estado envenenando por tantos años— escurrió el tema.

—Eso será fácil— determinó Charles levantándose.








Manto del firmamento ( IV Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!