Un Mal Día... (Capítulo 2)

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SAMANTHA POV

A lo lejos podía oír mi teléfono sonar, estoy demasiado cansada, así que ignorare mi celular y seguire durmiendo.

—¡SAM, DESPIERTA! — gritó Annie, golpeándome con una almohada.

—¿Qué quieres? — pregunté intentando seguir durmiendo.

—¿Recuerdas la promesa que hiciste hace un mes?

—No, y no quiero recordarla. Vete y déjame dormir en paz.

—¡Samantha lo prometiste! — replicó enojada.

—¿Qué fue lo que prometí?

—Que irías a una fiesta con Adam Avery.

—Prometo que iré el lunes sin falta.

—Samantha, por favor, no quiero obligarte.

—¿Por qué me quieres obligar a conocer al tal Adam — interrogue sentándome de golpe.

—Puede ser el amor de tu vida.

—No lo creo, lo dudo mucho, ni en mil años luz. Puedo apostar una manzana a que no pasaremos de la primera cita.

—Tal vez se casen y tengan 3 hijos.

—¡Eso no va a pasar... NUNCA! — grite escandalizada por sus locos pensamientos.

—Nunca digas nunca. Tú no sabes que puede suceder en el futuro.

—Hoy digo... NUNCA. No hay ningún futuro con ese tal Adam.

—No interesa lo que tú creas. Solo vete a cambiar.

—¿Es enserio?

—Muy enserio.

Me levanté desganada, no tengo ganas ni de respirar y se supone que tengo una cita con ese tal Adam. Siendo sincera ni su rostro recuerdo, realmente no sé si Annie conoce bien al tal Adam, o solo quiere que salga con alguien, porque tengo altas probabilidades de ser la loca de los gatos. Opte por ponerme algo muy sencillo, un vestido amarillo con flores y unos botines de tacón alto negros.

—Ya estoy lista — avisé desanimada.

—¿Por qué estás tan desanimada? — preguntó asustada —. Cualquier pensaría que estás a punto de suicidarte.

—Llevo casi 8 meses sin ver a mi padre, mi hermana se comporta como loca, me trata como basura, hace 4 meses que lo mío con Andrew acabo y yo sigo como una psicópata molestándolo. No me he suicidado porque te tengo a ti, también porque mi promedio escolar es muy bueno.

—Ya verás como las cosas irán avanzando. Solo estás pasando por un mal momento.

—Ayer fuí a la casa de Kerry a insultarla y a decirle muchas tonterías. Debo pedirle perdón, no estuvo bien lo que hice y solo lo hice para que se enojara.

—Intenta arreglar las cosas con ella, deja las cosas por la paz.

—Lo intentaré.

—Solo hazlo.

—¿Aún tengo que salir con el tal Adam?

—Si.

(...)

Cinco horas y media, esperando a un imbécil que nunca llegó. Annie se fue a bailar con un chico desconocido. Seguramente parezco la loca solitaria que solo va a las fiestas a estar con cara de amargada porque odia al mundo, a la humanidad  y la vida en general. Muy enojada me levanté del mueble, tire la bebida y me largue de ese maldito lugar. Genial ahora debo caminar hasta mi hogar, vine a una fiesta a conocer a un chico y lo único que conocí fue la incomodidad de ir a una fiesta de manera forzada. La única ventaja que hay, es que mi casa solo queda a 78 casa de esta casa... Podría decirse que no es muy lejos.

Después de un fastidioso camino a casa, logré llegar sana y salva, a mi casa. Una inmensa casa donde solo vivía una persona, mi hermana vive en todos lados menos aquí, mi padre parece un objeto que pierdes y que sólo aparece cuando ya no lo necesitas.

Subí a mi habitación y prácticamente me desmaye en mi cama.

Su voz se oía tan lejana, tan triste. Su hermoso rostro cubierto de lágrimas, su rubia cabellera llena de sangre. Con un terrible olor a alcohol que me provocaba unas horribles ganas de vomitar.

—Sammy, Sammy... Mi pequeña — intentaba abrazarme con su cuerpo derramando sangre de una manera espantosa.

—Ma-má — apenas logré decir aterrorizada.

—Te has quedado sola... Ya no hay salida.

El olor a alcohol era insoportable.

Me desperté asustada, corrí apresuradamente hacia el baño y vomité... Vomité tanto que siento que mi garganta quema, sentía el sabor a sangre en mi boca. Aún puedo sentir el nauseabundo olor a alcohol, el fuerte olor a sangre... Todo me daba vueltas, apenas me quedan fuerzas para seguir existiendo, me arrastre hasta la ducha, me bañe, me lave los dientes más de 3 veces y me coloque una pijama.

Me volví a dormir con la esperanza de no volver a tener más pesadillas. Minutos después volví a caer rendida.

A lo lejos se oían unas carcajadas... ¿Carcajadas en mi casa? ¿Hay gente aquí? Asustada me levanté, hice mis necesidades básicas, corrí a lavarme el rostro y a cambiarme de ropa. Un jean blanco; una camisa rosada y mis amados botines de tacón alto negros.

Bajé las escaleras de manera tan apresurada. ¿Quién diablos está en mi casa? ¿Estoy soñando? En cuanto bajé las escaleras me encontré la escena más rara y desagradable de mi vida. Mi padre, mi hermana con una muchacha muy joven y una señora más plástica que las malteadas de los restaurantes de comida rápida.

—¿Qué están haciendo aquí? — pregunté groseramente.

Al pronunciar esa pregunta todos los que estaban sentados, hablando y riendo me voltearon a ver.

—¡Ya despertó la bella durmiente! — gritó con un falso entusiasmo mi hermana.

—Sam, mi pequeña que grande estas — dijo mi padre con notoria hipocresía.

—Hice una pregunta y quiero una respuesta — solté de golpe.

—Sam, por favor traquilízate. ¿No estás feliz de verme de nuevo?

—Siendo sincera... NO — respondí molesta.

Me acerque hacia mi hermana intentando obtener una respuesta de que hacían estás tipejas aquí.

—Sam... — intento intervenir mi hermana.

—¿No deseas que volvamos a ser una familia? — preguntó mi padre sonriente.

—Papá... No creo... — mi hermana quiso intervenir de nuevo.

—Para eso estoy aquí, para que podamos volver a ser una familia. Te presento a mi esposa Regina y a tu media hermana Jane.

Media hermana... Todos los recuerdos de aquella noche volvieron de manera muy fuerte en mi cabeza.

—¡Eres un maldito bastardo! — grite extremadamente furiosa —. ¡Cómo te atreves a traer a esta zorra, presisamente a esta casa!

Todo pasó de manera tan horrible y apresurada. Solo sentí como el puño de mi padre impacto contra mi mejilla, el horrible sabor de la sangre predominaba en mi boca, gritos ahogados de parte de Helena, Jane y la vieja plástica.

Indignada me levanté corriendo y salí despavorida de esa casa del infierno. Sin rumbo alguno, con lágrimas empapando mi rostro y el corazón en trozos...

Dedicado a: rafaelaAzua gracias por comentar en la historia ❤

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