Creia caer al vacio. Creia tener una mano que me aferrara a la vida pero se desvanecio en cuanto intente tomarla. Decidi dejarme a mi suerte, pues por lo visto, el destino habia hablado. Habia llegado la hora de mi muerte, el momento en el que me encontraria cara a cara con mi final.

Una sola pregunta rondaba mi mente: "¿Dolera?"

Espere y espere, pero nunca llegaba al suelo. Solo caia y caia. Algo no andaba bien, ya deberia haber colisionado. Abri los ojos que llevaba cerrados para no enfrentar la solidez de la realidad misma de mi defunción y me encontre con algo totalmente inesperado. En lugar de caer, estaba flotando. Y en la nada misma, suspendian imagenes, distintas todas, que no reconocia. Alli estaban, esperando por mi, imagenes de Noah, de John, de mis amigos... Diferentes situaciones que no me eran familiares, pero sentia que si lograba llegar a ellas, se abririan a mi como una pelicula. Alli estaba, toda mi memoria perdida, al alcance de mi mano. Intente moverme, pero no tenia donde impulsarme, pues simplemente flotaba en el vacio mismo.

-¡India! Nena, despierta... -John me obligaba a salir de mi caja de pandora y por mucho que quisiera, ya no podia regresar a aquel particular lugar. Mi mente se hallaba consciente y activa, no me podia engañar a mi misma.

-¿Que... pasa? -pregunte dormida.

-Que te dormiste en el sofa. Y ya es de mañana. Y tienes un mensaje en la maquina. -dijo entre pequeñas risas.

-¿Quien es?

-No lo se, no dijo su nombre, solo se que es un muchacho. Y que quiere que lo llames cuando lo creas correcto. -no supe entender el tono de su voz. Acaso... ¿habia celos?

Me levante mas rapida que una bala y me lance contra la maquina contestadora. Escuche su voz, esa dulce voz que despertaba mariposas mutantes en mi estomago. Por un momento olvide que estaba con John cerca, y senti que me derretia. Suspire como una idiota, el estaba pensando en mi. Podia notar por el tono de voz que se sentia culpable por su huida de ayer. 

Una tos me devolvio a la realidad. John me miraba reprobatoriamente y sabia porque. Me habia acurrucado en el suelo junto al telefono y mordia mis uñas conforme el mensaje avanzaba. Me incorpore rapidamente y me acomode.

-Hare una llamada, papa. -dije lo mas seriamente posible. -¿No te molesta?

-Para  nada. -dijo receloso. -Solo... trata de seguir manteniendo tu edad, ¿si?

Senti un poco de verguenza por el comentario, me coloree toda la cara. Espere a que abandonara la habitacion y marque el numero que ahora sabia de memoria. Espere impaciente cada pulso, se me antojaban eternos.

 -¿Hola? -sono su voz del otro lado de la linea, se escuchaba ancioso, impaciente.

-Sean... em... ¿como estas? -pregunte tontamente, no sabia que decir.

-India, lo siento, siento haberme ido de esa manera... es complicado. Pero quiero verte, si es que tienes ganas. -me dijo sincera y timidamente.

-Claro que si. ¿Que tienes en mente?

-Ya veras. En una hora te pasare a buscar, ¿te parece?

-Por supuesto.

Corte la llamada sintiendo que flotaba. Ni siquiera me moleste en pensar en como me habia dejado sola, todo su ser inundaba mi mente. John me vio entrar en la cocina y me puso una extraña expresion.

-Niña, pocas veces te vi asi. -me dijo en un tono de voz que no supe reconocer.

-Perdon papá. 

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!