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La vida es una mierda, siempre lo ha sido ¿No es así? Las cosas nunca parecen salir a favor de uno, hay días malos como también buenos pero hay momentos en lo que todo parece ir mal, donde todo es oscuridad y no somos capaces de contemplar aquellos pequeños rayos de luz que se filtran entre nuestra nube negra, ese insignificante brillo de esperanza que lucha intentando colarse entre los cuervos negros que se alimentan de nuestra confianza como carroñeros intentando acabar con los últimos pedazos de felicidad que aun se aferran a nuestros huesos. 

Y como muchas personas en este desquiciado mundo, he pasado días completos en las sombras intentando descifrar todas aquellas preguntas que se formulan una tras otras en la inconciencia de mi cabeza, tan ausentes como presentes a la vez, rebotando en el vacío de mi mente atormentada.

Me tomó alrededor de tres aterradoras y completas semanas detenerme, poner un alto a toda la mierda que cruzaba por mi cabeza y gritarme a mi misma un “Ey, todo ha acabado ¿Puedes dejar de actuar como una estupida?”. Pero lo logre, deje de llorar horas al día, deje de preguntarme continuamente “¿Qué hubiera pasado si…?”, Empuje todos mis miedos y todas esas dudas que corroían mi cordura hacia un rincón en lo mas profundo de mi cabeza para ignorarlos por completo, levante una muralla en mi mente, una barrera que impedía que todo aquello se desbordara y ocupara por completo mi cabeza. Pero ¿Quién dijo que las murallas eran completamente eficientes?

Aquí estoy, dos meses después pensando en toda la mierda que se suponía debía estar tras la barrera en mi cabeza. Suspiro mientras muevo lentamente mis pies, observo mis zapatillas desteñidas y sucias, son al menos dos talles mas grande del que necesito pero han sido cortesía de una joven, obviamente ella no quería regalármelas pero con un poco de ayuda de la oscuridad de la noche, mi vieja y oxidada navaja y un poco de mal carácter logre que me las entregara. Sonrío de lado mientras recuerdo como he obtenido cada uno de mis harapos

Jeans algo sucios y desgastados en las rodillas sujetos a mi débil y delgado cuerpo con una soga que encontré en la basura, los adquirí de alguna clase de mierda de beneficio a los necesitados, nada mas asqueroso que ver a todos esos hipócritas fingiendo preocupación por los vagabundos, jugando a salvar al mundo de la pobreza enfundados en sus trajes carísimos  y adornados con alhajas con mas valor que sus repugnantes vidas, absolutamente desagradable.

Luego estaba mi camiseta de color naranja algo depresivo, aunque era solo un pedazo de trapo asqueroso era algo por lo que estar orgullosa, la había conseguido una noche en alguna clase de bar clandestino de los bajos de Chicago, una rubia estupida y ebria se proclamaba como la invencible en las pulseadas y tuve tanta suerte de que el alcohol en sus venas fuera tanto que logre ganarle y obviamente me quede con su ropa. La muy puta casi parecía avergonzada mientras se sacaba su camiseta pero era obviamente actuación de segunda por que no le costo mucho desaparecer en el gentío en brazos de un tipo grasiento y pestilente.

Luego estaba mi nueva chaqueta, nueva en el sentido de que hacia solo pocos días había llegado a mis manos como regalo de Sophia, la cual podría decirse era mi amiga. La conocí aquella noche luego de abandonar aquel bar de mal augurio, el Death Room (El cual actualmente solía frecuentar)

Con el alcohol justo y necesario en mis venas, iba algo alegre con mi botín en mano caminando por las oscuras y tenebrosas calles de uno de los más miserables barrios de Chicago. Realmente no era muy conciente de nada solo de que tenia nuevas prendas para combatir el invierno que se avecinaba, no habían pasado mas de cuatro semanas del hecho que me había empujado a la realidad pero había superado esas tres semanas de llanto constante, ahora todo me daba absolutamente igual, la única maldita mierda que importaba  era yo, mi vida y mis asuntos.

I Won't Give Up (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!