Enamorado De Mi Hermana -SEGUNDA TEMPORADA-

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~Prólogo~

Su hermana se encontraba a miles de quilómetros. Christian había decidido no verla más, para poder olvidarla. Quizás si no la veía podría controlar sus hormonas y tal vez encontrar a una mujer que pueda ser su esposa, algún día. 

Sabía que con aquella decisión lastimaría a su hermana, pero era lo mejor. Le había prometido que la visitaría pero en el momento de prometerla no se imagino que no podría cumplirla. No podría mandarla a lo más profundo solo porque él deseaba hacerle el amor. Solo porque él la amaba. 

Claro que Christian sabía que su hermana sentía lo mismo, pero era mejor tratar de evitar esos sentimientos. Podrían ir presos y eso sin hablar de sus padres. Se decepcionarían. Trago seco. No podría mirarlos nunca más a los ojos. 

Esos momentos siempre que ____ lo llamaba, evitaba la llamada o le daba el mismo pretexto de siempre. Trabajo. 

Estaba trabajando en la empresa de sus padres. Sus padres pensaban dejarlo a cargo algún día. Odiaba aquello. Pero qué más daba. Al parecer (Papa) se daba cuenta de las constantes llamadas de ___ que recibía y le daba más trabajos aún. El renegaba a veces, pero también se lo agradecía. Era mejor distraerse en eso que pensar en su hermana. Tendría que olvidarla por el propio bien de todos.

******

En Seattle.

Christian se encontraba con más trabajo de costumbre ese día. Atendía varias llamadas de varios acreedores. ¡Eso era bastante estresante! Se tallo los ojos, estaba soñoliento, pero debía de terminar de ordenar los archivos mientras acordaba citas. El teléfono sonó de nuevo, no presto atención al número, solo contesto:

-Empresa Ordaz García ¿En qué puedo servirle? -nadie hablo desde el otro lado de la línea. Christian frunció el ceño. -¿Quien habla? ¿Puedo ayudarlo con algo? -nadie volvía a responder. Se estaba enojando. -Mire sea quien sea tengo trabajo, por favor si... -no lo dejo terminar. 

-Christian -Aquella voz. No escuchaba esa voz desde hace casi dos semanas. Trago seco.

-____ -susurro. ¡Joder! Dejo los papeles sobre la mesa y se paso las manos por el pelo.

-Am... Tienes mucho trabajo ¿no? Mejor te llamo después -él no quería que cuelgue.

-___ no cuelgues -ella no lo hizo. Christian respiro profundamente- he extrañado mucho tu voz -confeso. 

-Yo también -admitió ella- ¿Vendrás este fin de semana? -pregunto. El suspiro. Deseaba decirle que sí, pero no podía. Era mejor mantenerse alejado de ella.

-No puedo princesa -apretó los ojos con frustración- Pero tratare ¿sí? No te prometo nada. 

-Está bien -la escuchaba triste. Se maldijo por eso.- te dejo para que sigas trabajando. Adiós - colgó. No le dio tiempo a responder. 

Era un maldito idiota, la estaba lastimando de esa manera. Debía de decirle que ya no podría estar con ella. Debía de dejar de ilusionarla. Pero tenía miedo, estaba asustado de como reaccionaria. Tiro el maldito teléfono por la pared. No le importaba nada. 

Agarro su saco y sus llaves y salió de aquella oficina el cual lo estaba por volver loco. Necesitaba hablar con Eduardo. Así que fue a su departamento. La secretaria le había preguntado qué había pasado, Christian solo contesto con un "no me siento bien, dile a mi padre por favor" ella asintió. Se sentía cada vez peor y ya no lo podía ocultar. 

Quería a su hermana a su lado, necesitaba volver a hacerle el amor como la última vez. Solo quería volver a probar aquellos labios tan dulces que lo hacía perder el control. ¡Joder! La amaba y no podía estar con ella. Porque era prohibida. ¡Maldita sea! 

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