El verano más largo

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Peter:

Por suerte acabaron los finales y salí airoso de esa bacanal. Ya podía comerme a Annie lo que ella quisiera y más.

Quedábamos todos los días. La verdad me parecían pocas las horas con ella pero por suerte o por desgracia llegó el verano y yo me fui al pueblo.

Ahí me aburría como un niño sin juguetes ni papel para pintar. Salía de vez en cuando a jugar al baloncesto con los chavales de ahí o a esperar que alguna de las chicas acabara mirándome con ojos de niña buena a ver si coloba. ¿No veían que no pegaban conmigo? Porque yo lo notaba a la legua. Pero preferia estar con gente.

Y la pregunta es "¿Y por qué no coges el coche y vas a por Annie?" Sencillo, Annie no me dejaba que me recorriera ese kilometraje por ella.

Así que bueno al final me traje a Caleb conmigo para no aburrirme y tener a alguien de mi corriente cerca por lo menos.

La echaba muchísimo de menos aunque nos llamásemos a diario y mandábamos mensajes arriba y abajo. La gente me decía que estaba raro como en las nubes y cuando me di cuenta de que era verdad fue cuando Caleb preguntó.

-¿Peter te pasa algo?- Preguntó el algo preocupado.

-Eee no, no nada.- Dije yo volviendo de mi distracción.

-Si, claro y yo soy rubio; venga dime.

-No es nada solo un contratiempo.

-Peter...

- Vale, vale- Comencé a hablar en susurros.- Creo que me gusta y mucho Annie.

-¿Annie? Si la conoces de dos días.

-Bueno técnica y práticamente no.Le pedí su número para seguir hablando y un día me salto con quedar, yo dije que si, claro y fue una tarde muy especial fue muy...

-Empalagosa pero divertida a la vez.

-Si y ya no puedo sacarmela de la cabeza es tan mona y tan dulce a la vez que graciosa que se me deshace el alma al verla.- Dije yo mordiéndome el labio.

-Interesante.

-¿Solo dices eso después de abrirte mi corazón?- Me entraron ganas de matarle.

-Si, porque así me doy cuenta de que no te gustan solo las tontitas que van a pillar.

Le hice una llave con el brazo para ahogarle mientras me reía. Consiguió deshacerse de mi y seguimos riéndonos como tontos. La verdad necesitaba decirlo en alto y contarselo ha alguien.

Annie:

Mi verano fue quedarme en casa y hacer el vago por ahí y por allá. De vez en cuando íbamos a la casa de mis tios o haciamos alguna visita a algún familiar. Le echaba mucho de menos tanto que hasta tenía que dormir con todos los peluches que tengo en la cama. Raro para ser una chica de dieciseis que va a pasar a bachillerato pero lo necesitaba. Incluso en mi móvil solo sonaban canciones tristes. A veces el único momento que tenía de felicidad era cuando Peter me llamaba.

Si esto es que te guste un chico en verano es una mierda y la cosa es que era yo la que no quería que viniera a verme porque me parecía injusto que tuviera que tirarse horas en el coche solo para verme.

Un día en casa de mis tios me escape con mi hermana a dar una vuelta.

El cielo estaba nublado parecía que iba a llover. Seguimos andando hasta que nos perdimos por tontas.

Estabamos en un páramo donde no se veía nada salvo verde y para colmo empezó a chispear.

-Vamos Helen.- Dije yo intentando tirar de ella.

-No, respira y deja que el agua caiga sobre ti y a ver si así recuperas tu sonrisa.

Me dejó estupefacta su contestación. ¿Tanto se notaba? La hice caso. La lluvia se tornó más fuerte. Ella se puso a dar vueltas sobre sí misma mirando al cielo y yo solo la miré. Dentro de mi surgió algo raro como felicidad o esperanza no se pero me sentía bien. Muy bien con la lluvia cayendo sobre mi.

"¿A que sabrían tu besos bajo agua Peter?"

A quién no le gustan las invasiones zombies¡Lee esta historia GRATIS!