Estuve todo el verano estudiando todos los libros de tres años atrás. Y fue horrible. Cada día encerrada en esa cas tenebrosa, estudiando como una loca. Suerte que Harry venía a ayudarme a estudiar algunos días. Nos habíamos vuelto muy amigos durante ese tiempo. Me enseñó a ir en escoba, aunque no se me daba muy bien. Obtuve mi propia escoba. Eso me hizo muy feliz ya que era como una moto que volaba. Ahora sí que podía sentirme libre.

Y ahora ya iba a empezar las clases en Hogwarts. Pero claro como había estado todo un día metida en hacerme la maleta, había olvidado en ir a comprar mi barita ni mi búho. Así que fui primero a comprar mi varita ya que me hacía especial ilusión.

Cuando llegué a la tienda, no había nadie. Claro, quién iba a comprarse su varita el último día a última hora. Solo yo. De repente un hombre apareció de la nada. Supuse que seria el señor Olivander.

Olivander: Kristine Levinge. Por fin viene a comprar su primera varita a mi tienda. Siempre supe que la veria algún día. Vamos a probar con las varitas.

Estuvimos un montón de rato probando varitas. No salía la mía. Hasta que al fin sacó una que llamó mucho mi atención. Era plateada, y con una empuñadura azul eléctrico. Cuando la cogí se iluminó de golpe y un viento me azotó el pelo.

Olivander: Que curioso. Esto sólo me había pasado una vez, con Harry Potter. Dime, ¿de qué color es la varita?

Kris: Plateada y azul eléctrico.

Olivander: Efectivamente es tu varita. Esos colores sólo los puede ver el nuevo dueño de esa varita y el antiguo dueño de ella. Te sorprenderías si supieras de quién es esta varita. Pero eso ya lo averiguaras.

Salí de la tienda y miré el reloj. Ya me quedaba muy poco tiempo para tener que ir al tren. Así que decidí parar el tiempo. Fui a la tienda, cogí una lechuza blanca, deje mi dinero y me fui. Devolví el tiempo a todo el mundo y me fui a la estación.

Cuando llegué allí empecé a busca el andén 9¾.  Pero no estaba en ninguna parte. Le fui a preguntar a un guardia y me dijo que si estaba loca. Me encanta su gran cariño hacia mi.

Me fui a un banco y empecé a preguntarme en voz alta donde estaría.

Xxx: ¿Está buscando el andén 9 ¾?

Kris: Pues sí, mira.

Xxx: Ay, eso nos pasó hace cuatro años con un chiquillo.

Kris: ¿A si? ¿Quién era?

Xxx: Harry Potter.

Kris: Es mi amigo desde pequeñitos.

Xxx: Y mi mejor amigo. Soy Ron Weasley.

Kris: Encantada, Kristine Levinge. Puedes llamarme Kris.

Ron: Y estos son mis hermanos, Fred y George.

Los dos: Somos la pesadilla de Hogwarts.

Kris: Me lo imagino.

Ron: Y ella es mi hermana.

Ginny: Hola, soy Ginny.

Kris: Soy Kris, encantada. Y bueno, como se va a la andén.

Fred: Cruzando la pared.

George: Atravesándola.

Kris: Voy a morir fijo.

Ginny: Tranquila, es divertido. ¿Juntas?

Kris: Vale.

Nos alineamos y salimos corriendo hacia la pared. Y si, la travesamos. Al cruzar vi a Hagrid por allí con unos niños pequeños. Fui a pedirle ayuda con las maletas y me fui. Seguí a Ron por dentro. Nos dirigimos a una estancia donde había una chica de pelo claro  largo.

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