Un inesperado James

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Cuando ya estaba a punto de meterme mi deliciosa cucharada de comida en la boca "din don" picaron a la puerta. Maldicion.

Fui a abrir la puerta con muy mala leche ya que habían interrumpido mi comida, pero al abrir me encontré con unos preciosos ojos azules y un pelo perfectamente colocado para que te den ganas de tocarlo.

-Wow- dijo el desconocido - ojalá todas las personas que hay en esta casa estén tan buenas como tu.

-Ya... tu debes de ser James ¿no?

- Si, James Monroe, a tu servicio preciosa ¿y tu eres?

-Kim Jones ¿necesitas ayuda con las maletas o puedo continuar comiendo?

-Bueno, si no te importa... ¿Podrías ayudarme a deshacer la maleta? Luego yo te acompaño mientras que comes, seguro que estarás muy sexy.

-Esta bien.

He de admitir que por muy arrogante que sea, el tío este esta muy bueno, tiene una mirada que qué enamora y es muy muy guapo.

Le acompañe al que seria su cuarto durante el tiempo que se quedase en mi casa y le ayude a guardar sus cosas en los cajones y armarios, la verdad, tiene muy buen gusto para la ropa. Y entre las camisetas del final, me encontré un libro, ¿su diario? No creo que un chico tan.. tan... bueno, tan “guay" tuviese un diario, pero ante la duda, pregunté.

-¿y esto que es? ¿tu diario?- dije con una mirada maliciosa. Comencé a abrirlo pero vino corrido a impedírmelo.

- Kim, esto es privado. Y no, no es mi diario.

- ¿Y que es?

- Es un secreto

- Yo soy una tumba ¿sabes? Puedes confiar en mi - dije guiñándole un ojo.

- Algún día hablaremos... ahora vamos a comer, debes de estar hambrienta princesa.

Fuimos a la cocina y comimos los dos porque el tampoco había comido. A pesar de su capa de machote fortachón es muy divertido, tiene algo que me hace sentir cómoda cuando estoy con el.

- tu padre me dijo que me enseñarías la ciudad Jones ¿a que estamos esperando?

- Hay tiempo para todo, ahora hay que recoger y fregar Monroe

- Yo te ayudo.

Empezamos a fregar los platos, todo iba bien, quien me iba a decir que el chico con pinta de playboy iba a limpiar los platos sucios, sentí agua en mi cuello y me di cuenta de que el listillo de James, me estaba mojando. Gire la cabeza, lo mire y suspire mientras el me guiñaba un ojo y me sonreía divertido.

-Seras cabrito

-Uy, lo que me ha llamado... - dijo abriendo los ojos como platos- Venga Jones, vamos a divertirnos.

Empezó la guerra de agua, nos empapamos, nuestra ropa chorreaba, pero la guerra no había terminado, cuando se giro para secarse le toque en el hombro para que me mirase y le manche de espuma la cara.

-Me las pagaras Jones, eres una princesa traviesa- dijo el.

yo intente escapar pero el envolvió mi cintura con su brazo e intento echarme espuma a mi también, quise evitarlo pero me fue imposible, acabe llena de espuma, bueno, acabamos llenos de espuma.

Se hizo un silencio incomodo, en las películas seria el momento perfecto de un beso. Pero esto no es una película.

- Debería cambiarme-  dije separándome de el.

- Si, yo también. Después iremos a que me enseñes la ciudad.

A sentí y ambos subimos a nuestros respectivos cuartos para cambiarnos de ropa. Me puse unos shorts muy cortos,una camiseta que metí debajo de los pantalones y las Vans.

Salimos a dar un paseo y le enseñe la ciudad, que no es muy grande, a si que me centre mas en las zonas por las que se sale, el centro y algunas tiendas chulas.

Cuando íbamos caminando a casa con muchísimas ganas de cenar nos lo encontramos.

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