Capítulo 24:

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{Narra ________}

Ha pasado un mes desde que estamos en este recinto. Willy se mudó a nuestra celda el día siguiente. No tengo  ganas de nada, ni de comer, ni de dormir, ni de nada. La depresión de que Alex se fuera todavía sigue ahí, jodiendome la vida y quitandome fuerzas. Pero sé que este comportamiento infantil no soluciona ningún problema. Pero son mis sentimientos y él era uno de mis apoyos, ahora sólo tengo a Rubén para no dejarme caer…

—Cariño, come. Te estas poniendo muy delgada—dijo Rubén subiendo con mi bandeja de comida a la cama.

—No tengo hambre… —susurré.

—________… —dejó la bandeja en la cama y subió los peldaños que quedaban y se sentó frente a mí— la ida de Alex es muy dura para todos. Pero sé que volverá, y cuando vuelva. Encontrará a una chica pálida, esqualida y triste al pasar la puerta. Debes de ser fuerte, por él debes de ser fuerte. Sólo alimentate, duerme y entrena. Di las bobadas que siempre decías, o simplemente una sonrisa en esa cara tan bonita que tienes—esto último lo dijo apretandome los mofletes y reí un poco—¿Ves?… cariño, Alex no está muerto, sólo esta de misión. ¿Te hubiera gustado que Alex estuviera así en caso opuestos? —negué— Pues sé la _______ que yo conozco. La loca, extrovertida y a la que nada le da miedo. Sé la ______ de la que me enamoré—asentí sonriendo y le besé.

—Idiota…

—Tu idiota, siempre tuyo muyaya—reímos y me puse a comer. Tenía tanta hambre que me lo terminé al minuto—. "No tengo hambre" los huevos—rió él.

Reí y le dí un beso largo. Él era lo mejor que podía tener. Me alegraba el día con su sonrisa. Era mi idiota.

Sólo mío.

Bajamos de la litera, eran las 7:04, así que me aseé y vestí. Terminé y eran las 7:29.

Pasó el tiempo entre risas y anécdotas y se hicieron las 8:00. Se abrieron las puertas, ibamos a la sala de entrenamiento cuando un agente nos miró.

—Ustedes hoy van de viaje.

Asentímos ilusionados. Hace un mes y más que no vemos la luz del sol, la adrenalina se olía en el aire. Sobre todo porque cuando Rubén esta nervioso, suda (?).

Fuimos a la salida y salimos. El aire fresco chocó con mi cara y cantamos todos a la vez.

—LIBRE, CÓMO EL SOL CUANDO AMANECE YO SOY LIBRE, CÓMO EL MAR. LIBRE, CÓMO EL AVE QUE ESCAPÓ DE SU PRISIÓN, Y PUEDE AL FIN VOLAR—Rubén se puso a mover los brazos cómo si volara y reimos—. LIBRE, CÓMO EL VIENTO QUE RECOGE MI LAMENTO Y MI PESAR. CAMINO SIN PARAR, DETRÁS DE LA VERDAD Y SABRÉ LO QUE ES AL FIN LA LIBERTAD.

—¡Callad escoria! —gritó un guardia. Paramos en seco y reimos en bajo.

Nos montamos en una furgoneta, ¿a donde nos llevarían?

• {#1} Rubén y la búsqueda de los "Lazo rojo"•¡Lee esta historia GRATIS!