Enferma

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Narra Aura

Pasaron tres días desde que ____ se puso enferma. Javier se niega a hablar sobre el secuestro, siempre que alguien le pregunta se va de la habitación. Sé que no debo forzarle pero quiero ayudar a ____.

-Javier ven aquí un momento.

-No.

-Por favor sé que es duro hablar sobre el secuestro pero tenemos que ayudar a ____. Mira…- Me pare en seco, recordé que Javier no sabía lo que era Sebastián así que no podía enseñarle la carta.- Mira ____ Está muy preocupada por esos hombres por si os atacan así que intenta atraparlos.

-Pero si te digo algo ellos pueden haceros daño…

-Confía en ____, no se dejara atrapar tan fácilmente.-Javier se quedó pensativo unos segundos.

-Vale... te diré lo que recuerdo…

Narra ____

Desde que me puse enferma no he podido salir casi de la habitación. Apenas he visto a Sebastián y a los demás, solo los veía cuando Sebastián me traía la comida, no he podido investigar y aún no ha llegado ninguna carta de esos hombres. Como ya habían pasado tres días me encontraba mucho mejor pero decidí descansar un día más. Desperté a las diez de la mañana, desayune y enseguida me volví a dormir. Cuando volví a despertar eran las nueve de la noche, Sebastián estaba ordenando la habitación.

-¿Cómo se encuentra señorita?

-Bastante mejor. Sebastián no hace falta que ahora me trates de usted.

-De acuerdo.

-Sebastián ¿los demonios nunca dormís?

-Podemos dormir pero no nos permitimos ese lujo muy a menudo.

-Podrías… ¿Dormir hoy conmigo?- Vi como Sebastián me miro sorprendido, yo baje la mirada con un leve sonrojo.

-Está bien.-Dijo con una pequeña sonrisa. Se quitó su traje de mayordomo quedándose solo unos pantalones que parecían para ir a hacer deporte, me sentí algo incomoda ya que era la primera vez que le veía sin camisa.-____ deberías quitarte la camiseta.

-¡¿Qué?!

-Necesito escuchar tu respiración.- Por un momento me asuste, me quite la camiseta pero yo aún llevaba la ropa interior. Sebastián se tumbó junto a mí. Se pegó contra mi espalda para escuchar ya que yo me tapaba la parte delantera.- Ya te encuentras mejor. Mañana ya estarás recuperada.

Al acabar la frase Sebastián me paso sus manos por delante para poder abrazarme.

-S-Sebastián que ha…- No pude acabar la frase, se acercó a mi rostro y así besarme. Siguió besándome la mejilla hasta bajar a mi cuello. Pensé que después de besarme el cuello bajaría y empezaría a besarme la espalda como había hecho otras veces, pero no, volvió a subir hasta llegar a mí oído y me dio un pequeño mordisco. Yo no sabía que me pasaba, notaba una mezcla de sentimientos, quería que parara pero a la vez no quería que eso acabara nunca.- Se… Sebastián para…- Mi voz sonaba extraña de nuevo pero esta vez apenas podía gesticular palabra.

-¿Realmente quieres que pare?- No conteste, la verdad no sabía lo que quería, a causa de esto él siguió. Bajo a besarme el cuello, siguió bajando por mi espalda como había hecho anteriores veces. Yo no reaccione y le deje que me siguiera besando. Sebastián iba bajando por mi espalda sin dejar de besarme, moví algo mis piernas para intentar girarme y poder verlo. Creo que él se percató ya que me sujeto más fuerte contra él y siguió besándome. Bajo hasta mí cintura, colocó sus manos en ella y me siguió besando. Pero esta vez me dio un leve mordisco cosa que hizo que todo mi cuerpo reaccionara y me aparte de él. ¡Mierda! No quería apartarme.

-L-Lo siento… fue un reflejo.- El solo hizo una pequeña sonrisa y se acercó a mí.

-¿Prefieres que siga por aquí?- Se acercó a mí oído y me dio otro pequeño mordisco como hacía unos instantes. Antes de que me diera un segundo mordisco me dirigí a su rostro para besarlo. Él se sorprendió pero dejo que lo siguiera besando. Poco a poco me dirigí hacia su cuello pero antes de que llegara él se dio media vuelta y se colocó sobre mí. Me dio un beso en la mejilla.

-Ahora tienes que descansar.- Se separó de mí  se colocó a mi lado mirándome. Yo lo mire sorprendido.

-S-Si.- Me puse de espaldas a él para así poder ocultar lo que yo creía un pequeño sonrojo. Él se acercó a mí y me abrazó, note su pecho contra mi espalda cosa que me puso muy nerviosa, el me aparto algunos mechones de la cara, me acaricio mi mejilla y se acercó a mi oído.

-Que descanses.- Me dijo en un tono dulce.

-Tú también.- Le conteste con una sonrisa, él giró algo mi cabeza y para así poder besarme. Abrí algo los ojos al separarnos y pude verle con una sonrisa.

                                                  

Narra Sebastián

Apenas había visto a ____ durante estos últimos tres días, así que cuando me acerque a ella para escuchar su respiración no pude resistirlo más, me acerque a ella y la bese. Seguí besando-le la mejilla ella no decía nada así que baje hasta su cuello. No podía parar de besarla, a cada beso que le daba  tenía más ganas de seguir besándola, como ella no reaccionaba decidí ir subiendo poco a poco para acercarme a su oído, cuando llegue le di un suave mordisco, ella intentó resistirse, pero no iba dejar que me apartara de ella.

- Se… Sebastián para…- Yo sabía que realmente ella no quería que parara, podía notar que aunque lo negase, ____ estaba a gusto.

-¿Realmente quieres que pare?- No contesto así que seguí. Bajé hasta su cuello sin dejar de besarla para luego ir hacia su espalda. Fui besándola pero ella intento liberarse de mí moviendo algo sus piernas cosa que hacía que a mí me dieran más ganas de seguir besándola. Baje hasta la parte baja de su espalda sin dejar de besarla, coloque mis manos en su cintura y le di un pequeño mordisco. Ella reacciono apartándose de mí.

-L-Lo siento fue un reflejo…- Con esa afirmación ya sabía que tenía que hacer, pude comprobar lo que ya sabía, ella no quería que parara. Me acerque a su oído dándole un leve mordisco, pero antes de seguir y poder besarle de nuevo ella se acercó a mí para besarme, empezó a bajar por mi cuello hasta llegar a mí espalda. Supuse que estaba intentando vengarse de mí por lo último que le había hecho, pero no iba a dejar que eso siguiera así por mucho tiempo. Le agarré y di media vuelta para así poder colocarme encima de ella. Le bese la mejilla y me acerque a su oído.

-Ahora tiene que descansar.- Me separe de ella y me puse a su lado. Ella tenía un gran sonrojo en la cara, se giró dándome la espalda, pero yo me acerque a ella la abracé y la tire contra mí. Note como su corazón latía muy rápido, aparte algunos mechones de su cara para ver su sonrojo.

-Que descanse.- Dije volviéndome a acercándome a su oído, note como su corazón se aceleró más aún.

-Tú también.- Estaba tan hermosa… No pude resistirlo giré su cabeza para poder besarla. No pude evitar sonreír vi como ella también sonreía. Ella volvió a girar la cabeza para dormirse, en cambio yo me mantuve despierto un rato más. Quería disfrutar ese momento lo más posible. 

Sebastián, esto no entraba en el contrato. (Sebastián Michaelis y tu)¡Lee esta historia GRATIS!